A cada piel, su crema de noche

Mientras dormimos, nuestras células de la piel se dividen mucho más rápido que durante el día, mejora nuestra circulación y el proceso de regeneración cutánea funciona a pleno rendimiento. Por ese motivo, la función de las cremas de noche es diferente del de las cremas de día, ya que deben nutrir de manera intensa nuestra piel y facilitar la regeneración celular. Durante el día, sin embargo, la crema debe proteger nuestro cutis de las agresiones externas. La cosmética natural ofrece una amplia gama de cremas de noche que cubren las necesidades de los diferentes tipos de piel en función de la edad.

A los 20 la piel está en su máximo esplendor; elástica, firme y sin rastro de arrugas, debido a la continua regeneración celular. Hay que elegir una crema de noche que hidrate de manera eficaz para alargar ese estado en nuestra piel y crear una base para la piel futura.

A los 30 años la piel tiene un tercio menos de grasa que a los 20, ya no se muestra firme y no se pueden disimular las primeras líneas de expresión ni las primeras arrugas. Además, la formación de nuevas células se ralentiza y por ello el cuidado nocturno es fundamental. Durante el día también hay que proteger a la piel de los factores ambientales.

Pasados los 40 disminuye la formación de colágeno y el ritmo circulatorio. Por esa razón hay que utilizar cremas altamente regeneradoras e hidratantes. Lo ideal es buscar formulaciones que contengan liposomas y otras sustancias regeneradoras. A esta edad hay que utilizar regularmente cosmética anti-edad.

A los 50 años pueden aparecer manchas de pigmentación y la piel se vuelve cada vez más fina, en especial en el rostro, el cuello y el escote. Hay que regenerar y nutrir la piel de manera intensa. Una crema de noche con efecto anti-edad y lifting estimula la renovación celular y revitaliza la piel.