El bazo, el órgano fundamental del otoño

El bazo es un órgano que a menudo parecer ser desconocido y olvidado, pero en otoño, con la bajada de las temperaturas, conviene prestarle atención. Según la medicina tradicional china, regula el transporte y la transformación de los alimentos, y el desequilibrio de sus funciones puede provocar muchos desórdenes digestivos, como diarrea, estreñimiento, dolor abdominal, náuseas, vómitos…

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Si notas más cansancio del habitual, haces mala cara, se te hincha el estómago después de comer o te resulta difícil mantener la concentración puede ser porque el funcionamiento del bazo no es correcto. Para evitar estas consecuencias es fundamental cuidar el bazo y tonificarlo. Una vez fortalecido disfrutarás de digestiones perfectas, hambre regular y un buen movimiento peristáltico intestinal, además de estar en plena forma en todos los niveles.

Consejos para tener el bazo en buen estado

  • Procura ingerir alimentos calientes y secos; y por calientes se entiende tanto los que has calentado como los que por naturaleza intrínseca ge
    neran calor, como el ajo, el pimiento, el jengibre o la carne.

  Alimentos recomendados: mijo, cebolla, calabaza, col, brócoli y garbanzos con algunos de los alimentos que tonifican el bazo, pero recuerda escoger cocciones como             el vapor o los estofados no muy largos.

  • Un exceso de alimentos fríos (ensaladas, zumos de fruta) cuando bajan las temperaturas puede alterar tus funciones; lo que puede provocar problemas digestivos y falta de energía en general.

Alimentos que hay que evitar: azúcares, dulces, bebidas gaseosas y alcohol.

  • Hay que masticar correctamente para que el estómago pueda digerir los alimentos y el bazo no esté sobrecargado. Una manera de no diluir los jugos gástricos es no prácticamente no beber durante las comidas. Te recomendamos que te limites a un vaso pequeño de agua o a una infusión de té verde, por ejemplo. Y recuerda cenar unas tres horas antes de irte a dormir.
  • Establece una rutina y no te la saltes. Hay que comer en intervalos regulares, la cantidad justa (ni mucho ni poco) e ingerir las proteínas necesarias, ya que si hacemos lo contrario estaremos forzando la capacidad y llevaremos el bazo a un estado de deficiencia.