Claves para lucir un bronceado saludable

Tomar el sol moderadamente incide de forma positiva en nuestra salud. Elimina el estrés, favorece la expulsión de ácido úrico, multiplica la producción de glóbulos rojos, estimula el transporte de oxígeno y ayuda a sintetizar la vitamina D, que fija el calcio en los huesos.

Sin embargo, según cómo tomemos el sol, nuestra piel puede estar excesivamente morena, encartonada y poco vital. Para conseguir el tono dorado de una piel bien hidratada, que no acelere su envejecimiento, te recomendamos que sigas estos tres pasos.

1- La preparación.

Además de limpiar la piel tenemos que exfoliarla. Es recomendable hacerlo cada diez días para limpiar profundamente la epidermis, atenuar las arrugas y ayudar a que los productos hidratantes que utilizaremos después sean más efectivos.

2- La protección solar.

Lo primero que debemos hacer es escoger una crema que lleve las siglas IPD o PDP y que especifique que protege tanto de los rayos UV-B como de los UV-A. A continuación, debemos extender el solar sobre la piel seca, media hora antes de ir a la playa y nos la tendremos que volver a poner cada tres horas y después de cada baño.

3- La alimentación.

Los rayos solares generan radicales libres que oxidan la piel y la envejecen. Por eso los alimentos ricos en antioxidantes son primordiales durante los meses de sol y calor.

Te recomendamos que comas principalmente frutas y verduras ricas en betacarotenos, como las zanahorias, los tomates, los albaricoques, las sandías, las fresas, los arándanos… El té verde es una bebida perfecta para una dieta bronceadora por su aportación en antioxidantes.