Cocina de otoño

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Las setas y los calçots son dos alimentos que llegan con el otoño y que nos apetecen mucho cuando empiezan a bajar las temperaturas. Ambos llenan la mesa de aromas de montaña y son toda una inyección de salud.

Los palentólogos dicen que los hongos poblaron la tierra hace 450 millones de años. Por esa razón, han desarrollado defensas químicas potentes –las mismas sustancias que aprovechamos para hacer medicamentos- que los protegen del ataque de las bacterias, virus, microbios, etc.

Las setas son ricas en proteínas y muchas de éstas contienen la mayor parte de los aminoácidos esenciales, además de vitaminas del grupo B y minerales. También potencian el sistema inmunitario.

Variedades

– Shiitake: hongo medicinal más cultivado del mundo. Regula el sistema inmunitario y  tiene una importante capacidad antitumoral.

– Reishi: inhibe el crecimiento tumoral y potencial el sistema inmunitario.

– Maitake: completa la trilogía de setas orientales más famosa y actúa de la misma forma que el shiitake y el reishi.

– Champiñón de suelo: muy rico en betaclucanos.

– Champiñón: poder antioxidante y saciante.

– Trompeta negra: muy rica en zinc y refuerza las defensas.

– Cepa: es la seta por excelencia en la mayoría de los países europeos.

El otro sabor que empieza ahora es el de los calçots, una variedad de cebollas tiernas poco bulbosas y muy suaves, que se toman al horno o a la brasa. Tienen una característica que los hace propios de esta época del año y es que calientan el cuerpo en pocos minutos después de ser comidos.

 


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