Come bien y acaba con el estrés

Vivimos muy deprisa, pendientes del reloj y sujetos a obligaciones familiares, laborales, sociales o económicas que nos generan angustia y estrés. Cuando esto ocurre, se produce una bajada en las defensas de nuestro organismo y aparecen los dolores de cabeza, el insomnio o la hipertensión.

La alimentación es vital. Si una persona no está bien nutrida se verá más expuesta a los efectos negativos del estrés, que aumenta el apetito compulsivo y descontrolado –lo que inevitablemente conduce a la acumulación de grasas-.

En periodos de estrés conviene no abusar de la cafeína, las bebidas de cola, el exceso de sal, grasas, azúcar y comidas picantes. Además, hay que acostumbrarse a comer menos y más a menudo, potenciando la merienda y un tentempié a media mañana. Es ideal tomar una ensalada diaria y dos piezas de fruta.

Carrito de la compra contra el estrés

Naranja, kiwis, lechuga, espinacas, zanahorias.

Leche, queso bajo en grasa y yogures.

Tomates, frutos secos, mango.

Carne magra de ternera y jamón serrano.

–  Boquerón, sardina y caballa.

Pan integral y tostadas integrales.

– Infusiones de tila, poleo y valeriana.