Cómo cocinar el trigo sarraceno

Cómo cocinar el trigo sarraceno para aprovechar sus cualidades nutritivas y sus propiedades revitalizadoras del organismo. Su sabor rústico puede sorprender al principio, pero rápidamente se integra en la dieta diaria hasta resultar imprescindible.

Cómo cocinar el trigo sarraceno - Veritas

También conocido como alforfón, el trigo sarraceno es un pseudocereal con propiedades y nutrientes muy interesantes. De hecho, es el rey de la proteína vegetal debido a su alto contenido en proteínas (entre un 10 y un 13%) y su gran disponibilidad; se calcula que podemos asimilar el 70%. Asimismo, es muy rico en lisina y otros aminoácidos esenciales. No contiene gluten y es muy energético. Se recomienda su consumo especialmente en invierno.

Uno de sus rasgos característicos es su gran versatilidad en la cocina: se puede consumir en grano, harina, soba, copos y creps.

  • Guisos: el grano, se cocina para preparar guisos tradicionales o polentas.
  • Salsas: se puede utilizar como sustituto de grasas y espesante, ya que el 70% del grano es almidón y sus mucílagos son ideales para conseguir salsas con textura. En estos casos, lo mejor son las harinas o el grano.
  • Soba: los populares fideos japoneses se elaboran a partir de harina de trigo sarraceno.
  • Creps: puedes utilizar harina de trigo sarraceno o directamente el grano entero. Para ello, es preciso que se desprenda el mucílago, lo que se consigue dejando el cereal en remojo toda la noche. Al día siguiente, la parte líquida se habrá vuelto gelatinosa y resultará un excelente sustituto del huevo, ya que aporta elasticidad a la masa.

Cómo cocinar el trigo sarraceno

A la hora de cocinar el grano entero, la cantidad de agua y la técnica de cocción van a determinar el resultado final.

  • Hervido: comienza con un lavado previo y un ligero tostado en seco, a fuego fuerte y removiendo. Este proceso hace que sea más sabroso y digerible, sin nada de materia grasa. Después agrega de 2 a 3 tazas de agua por cada taza de grano (con menos agua se consigue una cocción para guarnición y con más agua se obtiene una consistencia más cremosa, para guisos, por ejemplo). Lleva a ebullición, baja el fuego y deja cocer unos 20 minutos, hasta que el agua se absorba.
  • Al vapor: con esta técnica queda muy suelto. Un buen consejo es untar el grano con un poco de aceite para que los sabores que pongas en el agua (tomillo, laurel…) se mezclen con el vapor y se queden impregnados en el cereal de forma sutil.
  • Hidratado: otra forma de cocción es dejarlo hidratado unas 12 horas con agua (con una proporción de una medida de agua por media de cereal) y luego cocerlo con un poco más de agua (una proporción más) durante 10 minutos para acortar la cocción.