Depuración en primavera

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Desde el mismo día que empieza la primavera las horas de luz van aumentando gradualmente hasta el 21 de junio. Esta claridad hace que el ambiente sea menos denso y que haya más movimiento, ya que la naturaleza se va despertando del reposo invernal. Nuestro organismo también entra en una fase de renovación y es el mejor momento para depurarlo y drenar el hígado y la vesícula biliar.

El hígado hace posible la asimilación de sustancias beneficiosas y, sobre todo, la eliminación de toxinas. El frío del invierno requiere alimentos más fuertes y cocciones densas que generan calor, y eso hace que se acumulen excesos que hacen que el hígado tenga que trabajar más. Por ello, con la llegada del buen tiempo el cuerpo reclama platos ligeros y cocciones cortas, con el objetivo de depurar el hígado.

Para empezar, te recomendamos que hagas una pequeña depuración, en la que reduces la ingesta de carne, embutidos, fritos, azúcar, repostería, harinas refinadas, sal… Y potencias el consumo de los siguientes alimentos:

– Plantas depurativas: boldo, diente de león, cardo mariano, alcachofa… También puedes tomar un caldo de cebolla, zanahoria, col, alcachofa y alga wakame.

Agua y zumos de frutas y verduras.

Verduras frescas verdes: puerro, apio, col verde acelgas…

Legumbres: sobre todo soja verde y guisantes.

Sabores ácidos: el limón, el vinagre, las ciruelas umeboshi o los fermentados tienen un sabor ácido que tonifica, depura y activa el hígado de manera instantánea.

Cereales: la cebada es el cereal más refrescantes y ligero, junto con la quinoa, el arroz integral y el cuscús.

Germinados: son alimentos de naturaleza fresca que estimulan la energía ascendente que mejora el funcionamiento del hígado.

No olvides acompañar la depuración con técnicas de relajación y meditación, además de con ejercicio físico.

 


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