Dieta antiedad

La alimentación diaria tiene una influencia decisiva en el organismo y si lo nutres de manera adecuada, además de funcionar correctamente, esto se reflejará de forma positiva en tu aspecto exterior: te verás más joven y te sentirás más ágil y vital.

Sentirte bien, tener buen aspecto, estar en forma… Estas y muchas otras sensaciones de juventud se pueden mantener con el paso de los años. Las claves para conseguirlo son alimentarse de manera saludable y tener un estilo de vida sano, que incluya ejercicio físico, actividades al aire libre y descanso de calidad.

Dieta antiedad

  • Cereales, legumbres y semillas: proporcionan energía constante y promueven la eliminación de productos de desecho, a la vez que mantienen la piel limpia y clara. Te recomendamos esta receta de quinoa con verduras.
  • Proteínas vegetales: aumentan la elasticidad de los tejidos y por eso no pueden faltar ni las completas (seitán, tofu, tempe) ni las que se tienen que completar entre sí, como el cereal, que se tiene que tomar con una legumbre y una semilla (por ejemplo: arroz integral + lentejas + sésamo). Disfruta con estos deliciosos wraps sin gluten de tempe y verduras.
  • Frutas y verduras frescas: aportan vitaminas, minerales y antioxidantes y son ricas en betacarotenos, luteína, licopeno y selenio, que dan frescura a la piel y frenan el envejecimiento celular. Entre las frutas son especialmente interesantes las rojas y las bayas (arándanos, cerezas, fresas, saúco, granada, uva negra, frambuesas).
  • Algas: desintoxicantes y diuréticas, limpian la linfa, alcalinizan la sangre y, además de fomentar el rejuvenecimiento general del cuerpo, se recomiendan en programas de pérdida de peso.

La hoja de ruta para sentirte joven incluye a su vez la eliminación de determinados productos de la dieta y, por descontado, el abandono de un hábito tan nocivo como es el tabaco.

  • Grasa saturada: procede mayoritariamente de los productos animales. Es compacta, sólida a temperatura ambiente y cuando se consume en exceso se acumula en los tejidos, las células, los vasos sanguíneos, de manera que el cuerpo se endurece e inflexibiliza. Al endurecerse bajo la piel, ésta recibe menos sangre, oxígeno y nutrientes, lo que disminuye su habilidad para segregar los productos de desecho del metabolismo celular. A causa de esto tarda más en renovarse y su aspecto pasa a ser seco y tirante. Es aconsejable reducir su consumo y escoger pescado blanco y azul, que genera más residuos metabólicos que el resto de proteína animal.
  • Azúcares refinados: desencadenan fluctuaciones muy marcadas en los niveles de azúcar en sangre, cosa que da a la piel y al cuerpo un aspecto cansado. Igualmente, contribuyen a la pigmentación irregular de la dermis y favorecen la aparición de capilares rotos y manchas de edad.
  • Sal: consumida en exceso endurece las grasas, y contribuye a la sequedad cutánea y capilar.