El kefir: cremoso, exquisito y muy sano

El kefir es una alimento cremoso, similar al yogur, de origen caucásico. Es muy popular en Europa gracias a la longevidad de los pueblos que tradicionalmente la han consumido. Actualmente su consumo se recomienda para estimular el sistema de defensas.

La diferencia principal entre el kefir y el yogur está en el proceso de fermentación. En el kefir la lactosa de la leche se transforma en ácido láctico y se produce anhídrido carbónico y alcohol (este último en una proporción inferior al 1%). En el yogur, lactosa sólo se transforma en ácido láctico.

La fermentación del kefir permite descomponer la leche en nutrientes más simples, haciéndola más digestiva y tolerable para aquellos que sufren intolerancia a la lactosa. También aporta microorganismos que regeneran la flora intestinal y actúan contra las bacterias del intestino.

El kefir se puede tomar como leche fermentada y se puede utilizar para hacer batidos de hortalizas, frutas o germen de trigo.