El lino en la cocina

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Las semillas de lino contienen gran cantidad de nutrientes y una reserva energética elevada. Están llenas de vitalidad, minerales y vitaminas, y son una de las pocas fuentes naturales de ácidos grasos omega-3. ¡Descubre cómo utilizarlas en la cocina!

El omega-3 es una grasa de muy buena calidad –esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso y cardiovascular- que con un exceso de temperatura tiende a oxidarse. Por tanto, hay que tener cuidado a la hora de cocinar el lino para poder aprovechar el máximo de sus propiedades.

Las semillas de lino pueden utilizarse para dar textura a una crepe, para rebozar bombones de queso o de plátano, para mezclar con el yogur, etc. Antes de consumirlas es recomendable hidratarlas en agua o bebidas vegetales, y esperar a que desprendan el mucílago. Una vez hemos abierto el envase es recomendable guardarlas en la nevera para evitar que se oxiden.

El aceite de lino también se oxida rápidamente, así que es importante guardarlo en la nevera y conservarlo hasta un máximo de 30 días. Tiene un sabor que recuerda al de las nueces y puede utilizarse para condimentar ensaladas, emulsionar salsas frías o potenciar los sabores del pescado o de la carne. En cualquier caso, nunca debemos cocinarlo.

 


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