El maíz ecológico no es transgénico – Estudios

El maíz es uno de los cereales más consumidos en el mundo. Gracias a su sabor suave y ligeramente dulce encaja perfectamente en casi cualquier receta, desde ensaladas y guisos hasta pan, pasteles y galletas. Sin embargo, es imprescindible que sea ecológico porque la mayoría de maíz no ecológico es transgénico y puede ser perjudicial para la salud.

Los restos arqueológicos revelan que el maíz comenzó a cultivarse hace más de 5.000 años probablemente en Mesoamérica, constituyendo la base alimenticia de muchas culturas americanas antiguas (aztecas, indios o mayas).

El cereal que conocemos hoy ha sufrido modificaciones. El mejoramiento genético clásico lo han realizado los agricultores (para obtener mejoras en los rendimientos, calidades, etc.) y las empresas de fitomejoramiento (con el objetivo de obtener híbridos, por medio de cambios en el genotipo). La transgenia no es una simple prolongación de la mejora vegetal clásica. Los organismos modificados genéticamente (OMG) o transgénicos son organismos a los cuales se les inserta material genético (ADN) de especies mediante técnicas de ingeniería genética. Con estas técnicas se trascienden las barreras reproductivas que existen en la naturaleza, entre las diferentes especies, haciendo posible que, por ejemplo, se le inserte un gen de una bacteria a una planta.

  • Repercusiones alimentarias: la transgenia ha tenido muchas repercusiones sociales y alimentarias y ha influido en la variabilidad de los precios de los alimentos, la mitigación del cambio climático, el éxodo rural, la pobreza, el hambre… La UE regula las cuestiones relacionadas con la comercialización y la importación de transgénicos para preservar el mercado interior.
  • Cultivo flexible: el cultivo de transgénicos tiene una fuerte dimensión nacional, regional y local debido a su vinculación con el uso del suelo, las estructuras agrícolas locales y la protección o el mantenimiento de hábitats, ecosistemas y paisajes. Por ello, según el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea los Estados miembros tienen la posibilidad de restringir o prohibir el cultivo de OGM en su territorio.
  • Posibilidad de nuevas alergias: durante el proceso de ingeniería genética se usan genes que otorgan resistencia a antibióticos para identificar las células con la modificación deseada. Existe la preocupación de que dichos genes puedan ser transferidos a microorganismos, originando cepas resistentes a los antibióticos.
  • Contienen menos nutrientes: en cuanto a las diferencia en la composición nutricional se apunta a que el maíz transgénico presenta una menor composición nutritiva. Un dato que parece causado por el herbicida glifosato, que dificulta la absorción de nutrientes.

El maíz ecológico no es transgénico

La producción ecológica prohíbe en su normativa el uso de OGM en cualquier proceso, es decir: no se pueden emplear semillas modificadas, ni granos procedentes de OGM para la elaboración de piensos para el ganado, ni microorganismos genéticamente modificados en los procesos de elaboración (por ejemplo, levaduras panarias o de vinificación). De manera que la única garantía de no consumir transgénicos es comer únicamente alimentos ecológicos.

Beneficios del maíz ecológico respecto al no ecológico

  • Poco agua: el ecológico tiene un 3% más de contenido en agua, lo que puede repercutir en la conservación, el rendimiento culinario y, evidentemente en la fracción nutritiva.
  • Mucho fósforo: la ingesta de 100g de maíz ecológico aporta un 22% más de este elemento mineral esencial que la misma cantidad de maíz no ecológico.

Fuente: M. D. Raigón – Dto. Química de la Escuela Técnica Suprior del Medio Rural y Enología. Universidad Politécnica de Valencia.

Selección de estudios sobre la comparativa de los alimentos ecológicos frente a los no ecológicos.