Trigo sarraceno, el rey de la proteína vegetal

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El trigo sarraceno destaca por su aporte de vitalidad y sus cualidades nutritivas. Tiene un sabor rústico y puede encontrarse en forma de grano o harina, a partir de la cual se elaboran pastas, creps, sémolas y pasteles.

El trigo sarraceno es un pseudocereal con un elevado contenido en proteínas (entre un 10 y un 13%). Además, dichas proteínas las podemos asimilar en un 70%. También es muy rico en distintos aminoácidos esenciales, como la lisina, la arginina…

Como no contiene gluten es apto para celíacos, y también es muy energético y nutritivo. Por este motivo es ideal consumirlo durante los meses de invierno. Es especialmente recomendable para gente mayor, niños y convalescentes.

¿Cómo se cocina el trigo sarraceno?

Primero debemos lavarlo y tostarlo ligeramente en seco, a fuego alto, para conseguir que sea más sabroso y digestivo.

Después lo hervimos; dos o tres tazas de agua por cada taza de grano (con menos agua se consigue una cocción para guarnición, y con más agua se obtiene una consistencia cremosa, ideal para guisos). Se cocina durante 20 minutos, hasta que el agua se absorba.

 


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