Empieza el día con energía

Son muchos los estudios que demuestran la importancia del desayuno sobre el rendimiento físico e intelectual a lo largo de la mañana. Tras el ayuno nocturno, nuestro metabolismo necesita energía. Un croissant o una magdalena de producción ecológica, junto con un lácteo, nos garantizan un aporte equilibrado de los nutrientes que necesitamos.

Se suele recomendar que el desayuno aporte entre el 25% y el 30% de la energía diaria, la comida entre el 40% y el 50%, y la cena un máximo del 30%. Un buen desayuno estimula el rendimiento físico e intelectual, previene las deficiencias nutricionales, ayuda al mantenimiento del peso gracias a la correcta distribución de las calorías a lo largo del día y aumenta la calidad nutricional de la dieta.

La magdalena y el croissant son dos clásicos a la hora del desayuno. Ambos se caracterizan por aportar hidratos de carbono complejos, proteínas y lípidos, pero la calidad de dichos nutrientes dependerá de las materias primas y de los procesos de elaboración. Por ello, el croissant y la magdalena de producción ecológica garantizan un adecuado aporte de hidratos de carbono y proteínas.