El estado de ánimo y los alimentos

La relación entre nuestro estado de ánimo y los alimentos que consumimos en función de cómo nos sentimos se conoce desde siempre. De hecho, la comida no es sólo una forma de nutrirnos, sino el medio más natural y directo para combatir un humor negativo y encontrarnos mejor.

El estado de ánimo y los alimentos - Veritas

La física cuántica demuestra que tanto los alimentos como nosotros mismos y el mundo que nos rodea somos básicamente energía. Igualmente, se observó que todo fenómeno tiene una tendencia hacia la expansión o hacia la contracción. La expansión comporta difusión, separación, dispersión o descomposición. Mientras que la contracción es sinónimo de fusión, asimilación, reunión, reorganización…

Los alimentos también están ligados a esta ley de polaridad y, al tener características energéticas con tendencia expansiva o contractiva, producen diferentes efectos en el organismo. En el momento en que somos conscientes de estos efectos podemos escoger los alimentos que harán que nos encontremos mejor.

Alimentos expansivos o yin

Están considerados por la macrobiótica alimentos extremadamente yin la fruta tropical, los zumos de fruta, las bebidas azucaradas, el chocolate, el alcohol, el azúcar, las especias y los endulzantes artificiales. En general, abusar de estos productos nos lleva a estados físicos y emocionales asociados a un déficit de energía y a una falta de optimismo. Hablamos de baja autoestima, dispersión mental, dificultad para pasar a la acción, falta de memoria… A nivel físico existe una tendencia a la anemia, un sistema inmunológico débil, caída de cabello, ausencia de deseo sexual…

Para contrarrestar sus efectos, deja de comer azúcares refinados, café, bebidas azucaradas con gas, alcohol, comidas y bebidas muy frías, picantes y vinagres. Incluye en tu dieta verduras cocidas, cereales integrales (sobre todo mijo, trigo sarraceno y arroz), condimentos salados (una sopa de miso al día y sal de sésamo), verduras de raíz, proteína vegetal (seitán) y legumbres.

Alimentos contractivos o yang

En este lado de la balanza se encuentran la sal y los alimentos que la contiene, los condimentos japoneses, los huevos, los embutidos, las carnes rojas, los quesos curados, las carnes blancas y el pescado azul. Tienen un efecto acumulativo, suelen llevar grasas saturadas y tienden a calentar el cuerpo. Además, generan rapidez, actividad, irritabilidad y tensión. Las emociones asociadas suelen ser arrogancia, egoísmo, irritabilidad, agresividad, impaciencia, falta de flexibilidad… Además de desequilibrios físicos como estreñimiento, obesidad, retención de líquidos, dolor en la zona lumbar…

Para contrarrestar sus efectos evita el consumo de productos animales con grasas saturadas, salsas comerciales, snacks y aperitivos salados. Consume verduras de todo tipo ligeramente cocinadas, ensaladas, proteínas vegetales, legumbres y frutas de temporada.