Germinados: la fuerza de la vida

Comer germinados es comer vida, ya que incorporas auténtica energía concentrada en todas las células de tu cuerpo, favoreces el bienestar y frenas el envejecimiento. Aprovecha la primavera para incluir en la dieta este regalo de la naturaleza y ganar salud.

Germinados, la fuerza de la vida - Veritas

Hace miles de años los asiáticos ya recomendaban el consumo preferente de brotes para conseguir vivir más de 100 años, disfrutando de una existencia saludable libre de enfermedades. En la actualidad han recuperado el protagonismo, se han incorporado con fuerza en la dieta y cada vez son más fáciles de encontrar.

Los germinados son alimentos que se obtienen a partir de la germinación de semillas, granos o legumbres mediante calor, humedad y oxígeno. Durante este proceso se produce una concentración enzimática, que actúa sobre el metabolismo humano, regenera el corriente sanguíneo, estimula los procesos digestivos y aporta energía vital concentrada. Estos alimentos vivos son ricos en vitaminas, aminoácidos, clorofila y minerales que ayudan a recuperar la calidad de vida.

  • Fortalecen el sistema inmunitario: gracias a su contenido en vitaminas contrarrestan los efectos negativos de la vida actual (estrés, ruido, alimentos desnaturalizados…)
  • Tienen propiedades depurativas: desintoxican y mineralizan, además de regenerar la flora bacteriana intestinal.
  • Proporcionan vitalidad: al consumirlos, desaparece el cansancio y los problemas digestivos. Igualmente, tienen un efecto antianémico, gracias a la clorofila.
  • Son digestivos: las semillas germinadas son un alimento predigerido, que exige menos esfuerzo al aparato digestivo.
  • Prácticamente no aportan calorías: las grasas y almidones de las semillas se transforman en carbohidratos simples, proteínas, vitaminas y minerales (especialmente fósforo). Por ejemplo, los brotes de soja sólo contienen 30 calorías por cada 100gr.

Existen germinados de col, puerro, rábano, alfalfa, lentejas, soja, brócoli… Puede comerse el brote entero (con raíz y hojas), y lo más recomendable es que sea en crudo, porque la cocción destruye gran parte de su contenido nutricional.