La alimentación de otoño

La alimentación de otoño tiene que basarse en ingredientes que cuiden de manera especial nuestros pulmones para evitar resfriados y estados de melancolía.

Cada estación del año nos trae un clima diferente que influye en nuestro metabolismo y en nuestras emociones. Durante milenios, la medicina tradicional china nos ha recomendado unas pautas de estilo de vida para vivir cada estación con salud y armonía. Es cierto que cuando nuestro cuerpo está energéticamente preparado para recibir los cambios estacionales, se pueden evitar muchos trastornos de salud.

Los trastornos más típicos del otoño están relacionados con el pulmón y el intestino grueso, que son los órganos que están más activos.

  • Secreción de mucosidad: la flema no sólo crea acumulaciones que obstruyen la respiración, sino que también congestiona y dificulta la lucidez mental, haciendo que los pensamientos sean poco claros. Por este motivo, si tenemos tendencia a acumular mucosidades durante los meses fríos tenemos que reducir ciertos alimentos. Por ejemplo, leche, queso, mantequilla, nata, grasas, harinas, repostería y alimentos fríos.
  • Resfriados: los alimentos creadores de mucosidad generan flemas que cargan los pulmones. Cuando están muy cargados, el organismo produce un resfriado con estornudos y tos con la finalidad de eliminar estos residuos.
  • Malestar emocional: la medicina tradicional china relaciona el mal estado del pulmón con emociones negativas, como la tristeza y la melancolía. En cambio, la alegría, el entusiasmo, la compresión y la generosidad son emociones que genera un pulmón en buen estado.
  • Problemas dermatológicos: la piel también dice mucho de nuestra salud y del estado de ánimo. De hecho, la medicina tradicional china trata los problemas dermatológicos a través del pulmón y el intestino grueso, porque un intestino limpio se traduce en una piel saludable.

La alimentación de otoño

Para armonizar con el otoño y potenciar el buen estado de los pulmones y el intestino grueso es esencial el papel de los alimentos y las cocciones que escogemos en la cocina. Nuestro objetivo es una dieta que refuerce (platos nutritivos generadores de energía interna), que caliente (evitando alimentos que enfríen) y con predominio del sabor dulce natural. Además, es el momento de hacer cocciones largas a fuego lento. Para facilitar la cocción de las legumbres, te recomendamos añadir un trozo de alga kombu. También las hará más digestivas y aportará minerales.

  • Cereales: arroz integral de grano redondo, mijo, trigo sarraceno, quinoa, avena, pasta y cuscús. Te recomendamos estas recetas con cereales.
  • Verduras: hay que combinar las de raíz (zanahoria, rábano, nabo, chirivía…) con las de hoja verde (espinacas, acelgas…) y las redondas (cebolla, col y calabaza).
  • Proteínas vegetales: puedes preparar nutritivos estofados de tofu y seitán.
  • Semillas y frutos secos: enriquecen los platos con minerales y grasas de buena calidad. Sésamo, semillas de girasol, almendras, nueces, castañas…
  • Frutas de otoño: es el momento de aprovechar las vitaminas de las peras, manzanas, mandarinas…
  • Condimentos picantes: el sabor picante suave nos servirá para estimular el pulmón y liberar flemas. Es un sabor que calienta y limpia la nariz. En el aspecto psíquico, es relajante y en el físico favorece la eliminación de toxinas y estimula la circulación. Puedes añadir a tus comidas jengibre, clavo, pimienta negra, salsa de soja y miso.
  • Sopas y bebidas calientes: los líquidos calientes son depuradores naturales del organismo. Disfruta de nuestra colección de cremas de verduras.

Un remedio imprescindible para tonificar los pulmones es el kuzu, una planta de raíz profunda que fortalece los intestinos y el sistema linfático. Lo puedes utilizar para espesar estofados, compotas o añadir a la sopa. Hay que disolver una cucharada pequeña de kuzu en media taza de agua fría, añadirla a la cocción y remover durante dos minutos.