La alimentación en otoño

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Cada estación del año nos trae un clima diferente que influye en nuestro metabolismo y en nuestras emociones. Durante milenios, la medicina tradicional china nos ha recomendado unas pautas de estilo de vida para vivir cada estación con salud y armonía.

Durante el otoño tenemos que cuidar de manera especial nuestros pulmones para evitar resfriados, así como el intestino grueso. Estos dos órganos son los que están más activos durante el otoño. A través de la alimentación y de las cocciones que escogemos en la cocina, podemos potenciar el buen estado de los pulmones y del intestino grueso. Nuestro objetivo es una dieta que refuerce y que caliente nuestro organismo.

Alimentos recomendados.

– Cereales: arroz integral de grano redondo, mijo, trigo sarraceno, quinoa, avena, pasta y cuscús.

Verduras: tenemos que combinar las de raíz (zanahoria, rábano, nabo, chirivia…) con las de hoja verde (espinacas, acelgas…) y las redondas (cebolla, col y calabaza).

– Proteínas vegetales: prepararemos nutritivos estofados con tofu y seitán.

Semillas y frutos secos: enriquecen los platos con minerales y grasas de buena calidad. Por ejemplo, el sésamo, las pipas de girasol, las almendras, las nueces, las castañas….

Frutas de otoño: podemos aprovechar las vitaminas de las peras, uvas y mandarinas.

– Cocciones largas: en esta época del año es ideal hacer cocciones largas a fuego lento. Para facilitar la cocción de algunas legumbres os recomendamos añadir un trozo de alga kombu. También hace que estos platos sean más digestivos y aporta minerales.

– Condimentos picantes: el sabor picante suave nos servirá para estimulas el pulmón y liberar flemas. Es un sabor que calienta y limpia la nariz. En el aspecto psíquico es relajante, y en físico favorece la eliminación de toxinas a la vez que estimula la circulación. Podemos añadir a nuestros platos jengibre, clavo, pimienta, salsa de soja, miso

Sopas y bebidas calientes: los líquidos calientes son depuradores naturales del organismo.


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