La dieta de la longevidad

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El departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Navarra sostiene que una dieta centrada en la calidad –en vez de en la cantidad- disminuye el estrés oxidativo celular; es decir, la oxidación y envejecimiento de todo el cuerpo. Un ejemplo de este tipo de dieta es la de los habitantes de las poblaciones de Okinawa (Japón) y Symi (Grecia), que sólo comen lo que necesitan y lo que su entorno les facilita. La clave es consumir alimentos ecológicos, más ricos en nutrientes y no transformados.

La base de la dieta de los habitantes de Okinawa y Symi son alimentos vegetales que cultivan ellos mismos. Estos alimentos son ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes, como el resveratol –presente en la uva negra y en las nueces-. Además, también comen frutas –muy ricas en polifenoles-, hortalizas, legumbres, , cacao puro, frutos secos y ajo, que ayuda a fortalecer el sistema inmunitario.

Otro punto básico de su dieta son los alimentos integrales. Es importante optar por cereales integrales y eliminar las harinas refinadas.

Respecto a la proteína animal, comen pescado de costa tres veces por semana, sobre todo azul (rico en omega-3). También comen carne salvaje de vez en cuando, pero nunca roja.

Finalmente hay que tener en cuenta que su estilo de vida es muy activo físicamente; pasan prácticamente todo el día al aire libre y tienen muy poco contacto con la contaminación de las grandes ciudades. De hecho, se ha comprobado que las personas que viven cerca de zonas verdes tienen menos enfermedades y viven más años.


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