La obesidad infantil

La obesidad infantil es una realidad: más del 40% de los niños y niñas en España, de entre 6 y 9 años, tiene obesidad y sobrepeso. Descubre estrategias sencillas que podemos adoptar para combatirla.

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud más importantes con los que nos enfrentamos. Las cifras son acaparadoras: más de 42 millones de menores de 5 años tienen obesidad en todo el mundo, y se considera que en 2025 se puede llegar a los 70 millones.

Aunque la obesidad es un problema multifactorial, las causas del exceso de peso se pueden reducir a dos: una alimentación basada en productos ultraprocesados muy ricos en energía vacía y un incremento espectacular del sedentarismo en detrimento de la actividad física.

La obesidad infantil

El sobrepeso y la obesidad no son un simple problema estético sino un trastorno asociado a muchas enfermedades: diabetes de tipos 2, hipertensión y otros problemas cardiovasculares. Así mismo, la obesidad es una enfermedad en sí misma y un problema grave, que hipoteca la salud de los niños en el presente, pero también en el futuro. Cuando un niño es obeso se producen cambios en las células grasas que son irreversibles. Según un estudio publicado en la revista Nature (2008), cuando un adulto gana o pierde peso lo hace cambiando el tamaño de las células adiposas, que forman los depósitos de grasa del cuerpo. Los niños, en cambio, generan nuevas células para almacenar la grasa. Eso podría significar que las personas que han engordado durante la infancia lo tienen más difícil para modificar su peso una vez son adultas, que las personas que han engordado de mayores.

En la lucha contra la obesidad hay muchas batallas que son difíciles de librar: por ejemplo, prácticamente no tenemos poder sobre la regulación de los anuncios o los productos de la industria alimentaria. Pero hay muchas cosas que están a nuestro alcance y que son sencillas de aplicar. Estas son algunas recomendaciones que proponen los expertos para atacar el problema:

  • Evita las dietas: ningún especialista tendría que recomendar dietas hipocalóricas en la infancia. El objetivo es enseñarle hábitos saludables, no empujarle a entrar en la espiral de dietas restrictivas con efecto rebote desde pequeño.
  • Más alimentos de origen vegetal: es importante reducir o eliminar del día a día los alimentos ultraprocesados y ofrecerle alimentos de origen vegetal y frescos, ricos en fibra. Cereales integrales, fruta, verdura, legumbre, frutos secos, etc. Los principales productos que se tienen que reducir son los refrescos y la bollería industrial. Descubre trucos para que los niños se coman las verduras.
  • Buenos hábitos: muchos estudios asocian el hecho de comer viendo la televisión a un riesgo más elevado de sufrir obesidad. Las comidas tienen que tener un horario regular y hay que procurar que le menor haga al menos una comida al día en familia.
  • Estilo de vida activo: la importancia de hacer deporte es incontestable y el pequeño tiene que hacer regularmente actividades deportivas para frenar el sedentarismo del día a día. Subir las escaleras, ir caminando al colegio, jugar, ir en bici, etc.
  • Cuidado con los premios y los castigos: a la hora de comer hay que dejarlos de lado. Por ejemplo, premiarlo con un dulce si se come todas las verduras no es una buena estrategia.
  • Lactancia materna: los estudios demuestran que los niños que han sido amamantados tienen menos riesgo de ser obesos en el futuro.

Según muchos estudios, el más reciente publicado en septiembre de este mismo año, los pesticidas, herbicidas y algunos productos de limpieza domésticos, detergentes, plásticos y productos de higiene personal contienen compuestos obesógenos. Es decir, sustancias disruptoras endocrinas que alteran el equilibrio del cuerpo y promueven la acumulación de la grasa. Además, de manera indirecta podrían cambiar la microbiota intestinal, y alterar el metabolismo basal (el gasto energético del cuerpo en reposo) y el control hormonal de los mecanismos de hambre y saciedad.

Estos componentes afectan a todos, pero sobre todo a los niños y muy especialmente al feto. Por tanto, una buena estrategia para combatir el sobrepeso es dar a los más pequeños alimentos limpios, ecológicos y libres de agrotóxicos.