Los cereales en la dieta macrobiótica

Según la macrobiótica, la base de una alimentación equilibrada la constituyen principalmente los cereales, ya que su equilibrio yin yang es el que más se aproxima a nuestro organismo. En este sentido, los cereales deberían representar la mitad total de la ingesta calórica diaria, ya que son una fuente de energía imprescindible.

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Estos cereales deberían ser integrales, para conservar todos sus nutrientes, y ecológicos, porque la gran cantidad de pesticidas que utiliza el cultivo no ecológico se acumulan en la cáscara y en el germen. Por tanto, si consumimos cereales de procedencia ecológica nos aseguramos que las sustancias de síntesis no llegan a nuestro organismo.

 

La dieta macrobiótica aconseja comer cereales (cebada, trigo sarraceno, mijo, avena, centeno, trigo…) en su versión integral, ya sean cocidos, hervidos o guisados, así como en forma de sémolas, pasta e incluso en galletas de harina integral.