Mentes bien hidratadas

La hidratación no solamente es importante para desarrollar las funciones fisiológicas de nuestro organismo, sino que también influye en el rendimiento físico y mental.

El dolor de cabeza y la dificultad de concentración son los primeros síntomas de deshidratación. A veces, una deshidratación leve puede pasar desapercibida y en ocasiones atribuimos los síntomas a otras causas. La memoria es altamente sensible al estrés y a la deshidratación. No sólo se ve afectada en su capacidad, sino también en sus procesos básicos como la percepción, la asociación, la categorización y la visualización.

Consejos que ayudan

– Beber dos litros de líquido al día. Es fundamental para mejorar la función cognitiva. Los expertos indican que el sabor de las bebidas hace más fácil la hidratación. Por tanto, es recomendable beber, además de agua, zumos naturales. Son especialmente recomendables los zumos de fruta ecológicos sin azúcares añadidos.

– No esperar a tener sed. Cuando aparece esta sensación ya existe una cierta deshidratación, y por tanto, el rendimiento intelectual ya puede estar afectado.

– Tener líquido a la vista. Uno de los trucos para mantenerse correctamente hidratado es tener siempre a mano una botella de alguna bebida. Esto nos recordará la necesidad de beber regularmente.

– Practicar algún deporte. El ejercicio físico refresca, oxigena y mejora la atención.