Pan de maíz

El pan de maíz es muy digestivo y su sabor ligeramente dulce le convierte en el perfecto acompañamiento de mermeladas, quesos tiernos y embutidos ligeros.

Lo elaboramos con harina de maíz pregelatinizada, harina de trigo, levadura madre, agua y sal. El maíz le confiere este brillante y peculiar color amarillo y gracias a la pregelanitización resulta sumamente digestivo. Además de enriquecerlo y proporcionarle textura, la función esencial de la levadura madre es predigerir el pan. Es decir, prepararlo para que sus nutrientes nos alimenten mejor, protejan la flora intestinal y no desgasten nuestras reservas minerales.

Después de la fermentación delicada que requiere este tipo de pan, lo acabamos con una cocción lenta, porque el maíz coge color enseguida.

Pan de maíz

El resultado es una pieza de miga esponjosa y un sabor suave más bien dulce, rico en hidratos de carbono y fibra. Su contenido en hidratos de carbono lo convierten en un pan adecuado para niños y deportistas, mientras que la fibra se encarga de regular las funciones del aparato intestinal y reducir los niveles de colesterol malo.

Además, es un pan muy saciante, que elimina la sensación de hambre entre horas, por lo que es una opción interesante si quieres controlar tu peso.

En cuanto al maíz, es integral, y por eso nos aporta vitaminas del grupo B (en concreto B1, B2 y B9), que actúan fortaleciendo el sistema nervioso e incrementando nuestra resistencia ante situaciones estresantes y exigentes, como las épocas de exámenes, por ejemplo.

Su particular color amarillo es debido a los carotenos del maíz, unos antioxidantes que ayudan a conservar la vista y a combatir los radicales libres, responsables del envejecimiento de células y tejidos.

Las beneficiosas características del maíz se transmiten directamente en el sabor, el aroma y la textura del pan, que combina a la perfección con alimentos dulces, que potencian el dulzor natural del cereal. Por ejemplo, es la mejora pareja de mermeladas y confituras, membrillo, quesos de untar y diferentes cremas, como las de cacahuete, chocolate, avellanas o almendras. Así mismo, es ideal para acompañar quesos tiernos y embutidos ligeros, como el pavo o el jamón cocido.

En nuestras tiendas lo encontrarás en formato de kilo y redondo, y puedes pedirlo cortado y congelarlo si te hace falta. También puedes ir consumiéndolo a lo largo de unos días (se mantiene tiempo bastante tiempo) y recuerda que tostado queda delicioso.

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