Redescubriendo la espelta

La espelta, también conocida como trigo salvaje, es un cereal de la familia del trigo común que no ha sido manipulado genéticamente, y por eso es más nutritivo, más sabroso, más digestivo y menos alérgeno que el trigo.

Durante años el trigo común ha sido hibridado y manipulado para buscar un mayor rendimiento en las cosechas. Este hecho ha deteriorado su calidad nutritiva y organoléptica, y el efecto sobre la salud de los consumidores. Actualmente el trigo común aporta pocos nutrientes, cuesta digerirlo, acidifica la sangre y es una fuente probada de alergias. Por estos motivos se ha recuperado con fuerza la espelta, un antepasado del trigo que está considerado como el origen de toda la gran familia del trigo blando. De hecho, los primeros testimonios sobre su cultivo se remontan a 7.000 años a.C.

La espelta se ha recuperado por sus valores nutritivos, su sabor agradable y su versatilidad en la cocina. Se puede utilizar como el trigo común, para elaborar pan, galletas, harinas o cerveza. Sin embargo, el gran valor de la espelta es que no ha sido manipulada genéticamente ni cruzada con otras especies, y por eso se considera un cereal puro. El hecho de mantener intacto su código genético original, le confiere una serie de propiedades nutricionales que la sitúan por encima del trigo común. Tiene un alto porcentaje de proteínas, minerales y vitaminas, aporta los ocho aminoácidos esenciales (muy importante para los vegetarianos y veganos), es un excelente alimento antiestrés, regula el tránsito intestinal, no contiene colesterol y estimula el sistema inmunitario.