Sí a las buenas digestiones

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Una mala digestión o una mala absorción de los alimentos puede relacionarse con infinidad de problemas de salud. No sólo ‘somos lo que comemos’ sino que, en realidad, somos lo que absorbemos de los alimentos.

Además de ser muy cuidadosos con la calidad de los alimentos que escogemos, tenemos que asegurarnos de que los estamos digiriendo completamente. Síntomas como las digestiones pesadas, la hinchazón abdominal, acidez estomacal, estreñimiento o diarrea, pueden indicar que existe alguna alteración.

Para favorecer una buena digestión de los alimentos, puedes seguir las siguientes pautas:

– Masticación: es un paso decisivo para que el proceso digestivo sea eficaz. Con una correcta masticación se desintegra el alimento. No hay que olvidar mantener los purés en la boca en un rato para que se mezclen con la saliva.

– Velocidad adecuada de ingestión: es básico comer lentamente y evitar las prisas.

– Entorno: hay que procurar comer en un entorno agradable y calentito.

– Evitar el exceso de líquido: es recomendable no beber durante las comidas o inmediatamente después. Los líquidos en exceso (aunque sean infusiones) diluyen los jugos digestivos y dificultan la digestión.

– Evitar mezclar muchos alimentos: no es aconsejable mezclar diversos alimentos diferentes en una misma comida. Por ejemplo, alimentos ricos en proteína con cereales o tubérculos.

– Vigilar los postres: hay que evitar tomar frutas crudas y dulces después de comer.


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