Todo sobre los protectores solares

Todo sobre los protectores solares: en qué se diferencian los filtros naturales de los químicos, cuál es el factor de protección más adecuado para cada parte del cuerpo, cómo actúan los rayos solares… Es hora de aclarar dudas para evitar quemaduras y quedarnos únicamente con los beneficios del sol.

Tomar es sol es bueno, ya que ayuda a fijar el calcio en los huesos, mejora el humor y un bronceado ligero nos da un aspecto saludable. Sin embargo, también puede provocar quemaduras, a la vez que deteriora el colágeno y la elastina ocasionando manchas y arrugas.

Todo sobre los protectores solares

Es fundamental usar un factor de protección muy alto (50+) en el rostro, las manos y el escote, ya que son las zonas más expuestas y en las que antes de manifiestan los signos de fotoenvejecimiento. Otras partes que precisan protección extra son las orejas y el empeine: casi nunca les da el sol y además son bastante delicadas porque su piel es muy fina. En el resto del cuerpo se puede usar un índice más bajo, pero nunca debemos dejar de aplicarlo porque la piel tiene memoria y la radiación siempre es acumulativa.

La mejor elección son los protectores ecológicos, que están libres de parabenos, fragancias artificiales, ftalatos, derivados del petróleo y metales pesados. Gracias a su formulación a base de activos vegetales, proporcionan resultados inmediatos a las necesidades cutáneas.

  • Activos nutritivos e hidratantes: la manteca de karité, el aloe vera y los aceites de sésamo y aguacate evitan el envejecimiento prematuro y reparan la piel, ayudándola a recuperar su luminosidad y manteniéndola suave y elástica.
  • Ingredientes antioxidantes: el aceite de borraja, el de argán, el extracto de té verde y la vitamina E preservan de las agresiones externas y bloquean los radicales libres, además de suavizar y aportar firmeza.

Los filtros minerales se elaboran con sustancias de origen natural, como el dióxido de titanio o el óxido de zinc, que reflejan y dispersan la luz solar impidiendo su absorción, lo que evita el enrojecimiento. Al no penetrar en la dermis son absolutamente inocuas y no suelen producir alergias. En cambio, los filtros químicos, usados habitualmente en cosmética no ecológica, absorben las radiaciones solares mediante reacciones fotoquímicas (de ahí que necesiten una media hora para comenzar a actuar) y se degradan durante la exposición. Se obtienen sintéticamente y pueden causar reacciones cutáneas porque atraviesan la piel. Y además, contaminan el medio ambiente.

Tras la exposición hay que hidratar el cuerpo en profundidad. El aloe vera y el aceite de rosa mosqueta poseen un alto poder de regeneración, combaten el eritema y disminuyen la sensación de picor. Igualmente, el aceite de oliva tiene un alto poder emoliente y debido a su riqueza en ácido linoleico reduce la inflamación. Descubre todas las propiedades de los aceites vegetales para uso corporal.