Tomate frito ecológico – Estudios

El tomate frito ecológico se elabora a partir de tomates, mientras que el no ecológico procede de concentrados o derivados y puede contener aromas de síntesis y potenciadores de sabor, como el glutamato monosódico. Los tomates destinados a la elaboración de tomate frito ecológico se recogen en su punto justo de maduración al sol y así se evita la corrección de acidez con azúcar añadido. Además, la salsa de tomate frito ecológica tiene una mayor concentración de minerales.

El tomate frito es, para muchos, la salsa más importante de las que usamos en la cocina. Tan básica como sabrosa, combina perfectamente con prácticamente cualquier alimento: carne, pescado, pasta, arroz, verdura… Cuando se opta por una elaborada es aconsejable elegir siempre la versión ecológica, que nos asegura la calidad de los ingredientes utilizados.

De todas las conservas vegetales, la de tomate es la que más se procesa, no sólo por la cantidad, sino por los distintos derivados que se obtienen del tomate: puré natural, salsas, tomates pelados, zumos y extractos. Las principales diferencias entre la salsa ecológica y la no ecológica radican en el origen de los ingredientes: la primera se elabora con frutos y no a partir de concentrados o derivados. Además, la no ecológica puede contener aromas de síntesis e incluso potenciadores del sabor, como el glutamato monosódico, una sustancia prohibida en ecológico.

Tomate frito ecológico

La composición de la materia prima influye en el producto final elaborado y, por tanto, una materia prima ecológica puede condicionar el aporte nutricional del producto final.

  • Más densa: si comparamos una salsa ecológica con una no ecológica, ambas elaboradas únicamente con tomate frito y sin otros componentes hortícolas, vemos que la primera es un 3% más densa, un hecho debido a que en su elaboración se ha usado una mayor fracción de fruta y/o materia fresca.
  • El dulzor justo: en la salsa no ecológica existe un grado Brix mayor debido a la adición de ingredientes como sales, azúcares o almidones. Unos ingredientes que conllevan una serie de consecuencias. Por ejemplo, si se introducen 10 g más de azúcar para contrarrestar la acidez, ese azúcar aumentará la concentración de sólidos solubles e influirá en el valor energético, ya que el azúcar aporta un exceso de calorías. Por ello, es importante que la salsa se haga con tomates recogidos en su momento óptimo de maduración. Así se evita la acidez propia del fruto inmaduro, que suele corregirse con azúcares añadidos.
  • Mayor concentración de minerales: el tomate frito ecológico tiene un 11% más de calcio, un 15,4% más de magnesio y un 9% más de zinc que el no ecológico.

Fuente: M. D. Raigón – Dto. Química de la Escuela Técnica Suprior del Medio Rural y Enología. Universidad Politécnica de Valencia.

Selección de estudios sobre los beneficios de lo productos ecológicos.