5 formas de cocinar verduras

Olvídate de las verduras insípidas y aburridas y, siguiendo unos consejos sencillos, empieza a disfrutar de un plato irresistible. Descubre 5 formas de cocinar verduras.

Habitualmente, cuando hablamos de verduras solemos pensar en ensaladas o simples preparaciones hervidas. Hoy te presentamos diferentes formas de prepararlas para que las disfrutes al máximo, con las vitaminas y los minerales intactos y con un sabor realmente increíble.

5 formas de cocinar verduras

  1. Hervidas en agua: es el método más corriente para cocinar las verduras, pero una cocción excesiva las hace perder hasta la mitad de sus sales en agua, aunque podemos recuperarlas si utilizamos el líquido para elaborar sopas y salsas. Si este es el caso, lo mejor es utilizar agua embotellada, nunca del grifo sin filtrar. La proporción de agua adecuada es de dos litros de agua por cada medio kilo de verduras. La cantidad de sal tiene que ser de unos 7 g por litro de agua. Las verduras, convenientemente cortadas, se tienen que añadir cuando el agua está en plena ebullición para que la pérdida de nutrientes sea menor.
  2. Cocidas al vapor: la cocción al vapor (que siempre será breve) no implica modificaciones químicas en los tejidos de los vegetales, sino únicamente el reblandecimiento de las fibras. Es decir, modificaciones físicas que facilitan la acción de los jugos gástricos durante la digestión. No obstante, es importante consumir las verduras inmediatamente después de ser cocinadas.
  3. Fritas con aceite: este tipo de cocción puede provocar digestiones lentas y difíciles, sobre todo si no se hace con cuidado y se utilizan aceites recalentados o descompuestos por el calor. Para que los alimentos fritos adquieran la textura y el aspecto deseado es muy importante conseguir una coagulación rápida de la superficie. Así se formará una cobertura aislante que impedirá la penetración de la materia grasa en el alimento y la oxidación de las vitaminas en su interior, a la vez que evitará la pérdida de los principios activos.
  4. Asadas al horno o a la parrilla: normalmente se pueden hacer a la parrilla la calabaza, las patatas y los boniatos, tal como antiguamente se acostumbraban a asar bajo las cenizas. Al horno se pueden cocinar prácticamente todo tipo de hortalizas, que admiten innumerables preparaciones: por ejemplo, rellenas, como las berenjenas, los pimientos, los calabacines, las cebollas, etc.
  5. Estofadas o guisadas: el estofado de las verduras, como el de las carnes, se realiza a fuego suave en una atmósfera cargada de vapor de agua. El vapor proviene tanto del líquido (caldo o agua) añadido a la preparación como del mismo agua del alimento. Durante la cocción es imprescindible mantener el recipiente perfectamente cerrado para que el vapor no se escape. Las mejores verduras para preparar estofados son las endivias, la col, los nabos, la lechuga, los corazones de alcachofa, etc. El tiempo necesario oscila entre 30 y 90 minutos, según la variedad escogida.

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