Aliños que alegran las ensaladas

A la hora de preparar una ensalada, los aliños son fundamentales, ya que son mucho más que un complemento y pueden marcar la diferencia entre una simple ensalada y un placer para los sentidos. Te recomendamos que vayas más allá de la típica mezcla de aceite de oliva, vinagre de vino y sal, y alegres las ensaladas con otros ingredientes como miso, shoyu, semillas, aceite de coco…

Aliños que alegran las ensaladas

Diversidad de aceites

  • De sésamo tostado: si buscas dar un toque especial a tus platos, este es el aceite que necesitas. Unas gotas añadidas a una vinagreta convencional le dan un aroma extraordinario que gusta a todos y que resulta ideal para las ensaladas de algas.
  • De coco: un toque exótico para condimentar las ensaladas con frutas.

Vinagre, un condimento imprescindible

  • De arroz: se utiliza para condimentar el arroz del sushi y los makis y para hacer vinagretas con menos acidez.
  • De manzana: desintoxica el hígado, metabolizando las grasas y evitando que se acumulen.

Los sustitutos de la sal

  • Shoyu y tamari: realzan mucho el sabor de los alimentos y aportan nutrientes, minerales y vitamina B, fruto de la fermentación de la soja entre 18 y 24 meses. Son un recurso fácil para elaborar salsas realmente sabrosas. Por ejemplo, las puedes mezclar con sésamo triturado, tahin, crema de almendras o de cacahuetes y conseguiremos unos aliños untuosos con aroma oriental.
  • Miso: un condimento altamente mineralizante, desintoxicante y alcalinizante que elimina la acidez causada por una alimentación rica en carnes, quesos, lácteos, embutidos y grasas saturadas. Al favorecer la digestión, se recomienda para personas con flatulencia o acidez.
  • Kelpamare: salsa líquida de soja y extracto de alga kelp. Tiene un sabor muy agradable y realzar el sabor de ensaladas, arroces, salteados de verduras, sopas… Y también se puede utilizar en lugar de la sal a la hora de hacer una vinagreta.
  • De umeboshi: el vinagre más diferente es el que proviene de la ciruela salada que propone la macrobiótica, ya que aporta minerales, alcaliniza la dieta y mejora los problemas digestivos. Es un vinagre ligeramente salado y, por tanto, se tiene que evitar la sal en el plato donde la añadamos. También se puede utilizar como condimento único sobre ensaladas o verduras escaldadas, y es suficiente con unas gotas.

Otros ingredientes

  • Algas: fuente excepcional de oligoelementos, vitaminas y minerales, las algas son un excelente depurativo para limpiar las arterias. Se recomienda comer a diario una pequeña cantidad, y las que se comercializan en pequeños copos (wakame y nori) se pueden añadir a cualquier vinagreta.
  • Semillas: de girasol, calabaza, sésamo, chía y amapola… Enteras o trituradas, dan untuosidad a las salsas y siempre son bienvenidas en las ensaladas. Sus aminoácidos combinan muy bien con las legumbres y los cereales.
  • Gomashio: un condimento ya preparado a base de sésamo y sal, molido. Una cucharada pequeña añadida a la vinagreta o cualquier salsa aporta un aroma delicioso similar al del cacahuete tostado. La gracia de este condimento es que tonifica la digestión.
  • Miel, melazas y sirope de agave: los aliños elaborados con salsa de soja combinan perfectamente con el punto dulce de estos ingredientes.

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