Diferencias entre el pollo ecológico y el no ecológico

La carne de pollo criado de manera ecológica es tierna, melosa y rica en minerales y grasas saludables. Unas características opuestas a la carne de pollo no ecológico, que apenas tiene sabor y suelta una gran cantidad de agua al cocinarla, además de ser menos nutritiva.

Las diferencias entre el pollo ecológico y el no ecológico - Veritas

Diferencias entre el pollo ecológico y el no ecológico

El origen de las muchas diferencias entre el pollo ecológico y no ecológico se encuentra en las condiciones de vida y alimentación de los animales. Para empezar, la avicultura ecológica elige razas de crecimiento lento y los pollos se sacrifican a partir de la edad mínima de 81 días, mientras que en el caso de las aves ecológicas es a los 42 días.

Durante ese tiempo los animales ecológicos viven en alojamientos muy ventilados e higiénicos (con mucha luz natural y salidas al exterior) y se alimentan principalmente de cereales ecológicos. En cambio, los pollos no ecológicos suelen criarse en grandes naves bajo condiciones de hacinamiento externo, con limitaciones para su movilidad, iluminación artificial para potenciar la alimentación, mínimas horas de sueño y, a menudo, están alimentados con formulaciones nutritivas elaboradas a base de cereales de origen transgénico (maíz y soja), suplementos de minerales y proteína proveniente de harinas de pescado, sangre y carne.

No suelta agua ni se encoge al cocinarlo

La carne de pollo es baja en grasas y rica en proteínas, lípidos, vitaminas y minerales. Da mucho juego en la cocina y, si se prepara a la plancha o al horno y sin piel, es perfecta para las dietas de control de peso. Si evaluamos su composición nutritiva (Cömert et al., 2016) vemos diferencias según la pieza (pechuga o muslo, sin piel) y el sistema productivo (ecológico o no ecológico); siendo en la parte magra de la pechuga donde hay un mayor contenido de materia seca, minerales totales y proteína.

Nutrientes del pollo - Estudios - Veritas

Continuando con la comparación, los resultados demuestran que 100 g de pechuga de pollo ecológico poseen un 4% más de proteína, más de un 54% de minerales totales y casi un 10% más de materia seca. Por su parte, el muslo de pollo ecológico aporta un 10% más de proteína, un 46% más de minerales totales y casi un 6% más de materia seca. Así, el ecológico tiene menos agua (por lo que apenas se encoge cuando se cocina), más minerales y más proteínas.

Aporta grasas saludables

Grasa del pollo - Estudios - Veritas

La calidad de los ácidos grasos de la carne de pollo va ligada a la alimentación del animal. Por ese motivo, la grasa de la pechuga no ecológica posee un 36.1% de ácidos grasos poliinsaturados, debido a la presencia de harinas de pescado en el pienso que toman los pollos no ecológicos. En cambio, la pechuga ecológica posee una importante fracción de grasa saludable: un 37,37% de ácidos grasos monoinsaturados.

Fuente: M. D. Raigón – Dto. Química de la Escuela Técnica Suprior del Medio Rural y Enología. Universidad Politécnica de Valencia.

Selección de estudios sobre la comparativa de los alimentos ecológicos frente a los no ecológicos.