Horta de Santa Clara – Compañeros de viaje

Los patés ecológicos Horta de Santa Clara se elaboran a mano con verduras y hortalizas frescas recién cogidas del huerto y son el resultado de un proyecto agrosocial que da trabajo a personas en riesgo de exclusión social.

Horta de Santa Clara

Toman su nombre del monasterio en el que se elaboran, en cuyos jardines se cultivan las verduras y hortalizas que son los principales ingredientes de un producto excepcional. “Damos mucha importancia a la materia prima y elaboramos el paté inmediatamente después de la recolección porque el objetivo es que el vegetal esté lo más fresco posible cuando hacemos la conserva”, explica Ana Viñas, la responsable del obrador, ubicado en la antigua cocina de las monjas y donde parece haberse detenido el tiempo. ” A excepción de una batidora y un autoclave para esterilizar, el procedimiento es totalmente manual: recogemos la verdura a mano, la lavamos, la cortamos… y la envasamos con una manga pastelera. Incluso ponemos nosotros mismos las etiquetas y el embalaje de cartón”.

Igualmente tradicional resulta la cocción, ya que las verduras se cocinan al horno y/o al vapor para preservar intactos su sabor y sus nutrientes. “No añadimos ningún aditivo ni conservantes ni aromas artificiales (tan solo unas gotas de limón como conservante natural) y para nosotros la sostenibilidad es esencial: los envases de vidrio preservan todo el sabor y son respetuosos con el medio ambiente; gracias a la rotación de cultivos y los setos de arbustos y flores se mantiene la biodiversidad, y hemos reducido drásticamente el uso de plásticos en el campo gracias al riego de surcos, sin tuberías de goteros o aspersores”.

Horta de santa clara - Veritas

Una historia particular

El proyecto agrosocial Horta de Santa Clara se engloba dentro de las actividades del Centre Especial de Treball Mansol Projectes, una entidad con más de 20 años de experiencia en la inserción sociolaboral de personas en riesgo de exclusión social y afectadas por alguna discapacidad física. Sin embargo, el origen del proyecto es muy singular, ya que nació gracias a la donación del monasterio de Santa Clara por parte de las hermanas clarisas de Fortià (Girona). Su deseo era que el monasterio (junto con sus jardines y terrenos) tuviera un uso social y así lo cuenta Josep Maria Lluch, director adjunto de la Fundació Acollida i Esperança uno de los principales artífices del acuerdo inicial, junto con el padre franciscano Josep Costa: “recibimos la propuesta de las religiosas y el entendimiento fue inmediato porque todas las partes queríamos lo mismo: producir verduras y hortalizas ecológicas con absoluto respeto por el entorno para generar y consolidar puestos de trabajo para personas con discapacidad”.

Al principio solo comercializaban verduras y hortalizas frescas, pero pronto decidieron incorporar patés y confituras vegetales. “Estamos profundamente agradecidos a Veritas por su apoyo en el proceso de desarrollo de nuestra línea de patés; juntos hemos optimizado el producto, los envases y el diseño de las etiquetas… Ha sido una labor de equipo y el resultado no puede ser mejor”, apunta Ana Viñas.

Horta de santa clara - Veritas

Patés vegetales ecológicos

Sin gluten, sin lactosa, sin azúcares añadidos y aptos para veganos, los patés Horta Santa Clara están certificados por el CCPAE y poseen un porcentaje muy elevado de verduras y apenas un toque de aceite de oliva virgen extra, limón, especias y sal.

Una verdadera delicatessen muy alejada de los patés industriales, que contienen aditivos y potenciadores del sabor no exentos de riesgos, como nitrito de sodio (E-250) y glutamato monosódico (E-621).

Patés ecológicos Horta de santa clara - Veritas

Todos ellos son excelentes para dipear, untar en tostadas o acompañar cualquier plato, desde pastas o arroces hasta ensaladas o carnes, pescados o verduras a la plancha. Ana nos propone algunas ideas específicas para cada variedad.

  • Paté de calçots: contiene un 96% de calçots y mi combinación favorita es una tostada con paté de calçots y salsa romesco por encima. Igualmente, es un perfecto sustituto de la cebolla sofrita como base de cualquier plato, tipo arroces, estofados o potajes.
  • Paté de alcachofa: es muy rico en fibra y posee un 91% de alcachofa. Suelo servirlo como montadito con una anchoa por encima y decorado con dados de tomate fresco; y también se puede combinar con vieiras.
  • Paté de berenjenas: lo hacemos con un 93% de berenjena negra y resulta ideal para acompañar un pescado al vapor. Si se añade a un parmentier de patata se consigue una guarnición muy sabrosa y diferente.
  • Paté de pimiento: tiene un color maravilloso gracias a su 83% de pimiento rojo. Su mejor pareja es, sin duda, brandada de bacalao y unas hebras de cebollino; aunque está delicioso servido con un poco de crema de queso (hecha con mascarpone y queso de cabra) y topping de aceitunas negras.

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