Hoy cocinamos con cúrcuma

La cúrcuma es una especia muy saludable que tiene una gran versatilidad en la cocina. Puede acompañar cereales (hervidos o tipo paella), sopas, proteínas (tanto vegetales como animales) y también se puede utilizar como colorante, para hacer rebozados o elaborar vinagretas.

La cúrcumina es el principal principio activo de la cúrcuma, y tanto en forma de planta como la curcumina en forma de principio activo tienen un montón de propiedades saludables, a pesar de la limitada solubilidad en agua de la curcumina.

La cúrcuma en la cocina

A la hora de servir la cúrcuma se aconseja mezclarla con aceite para aprovechar mejor las propiedades y absorberla mejor. De esta manera también protege la grasa, ya que cuando los alimentos se cocinan en aceite a elevadas temperaturas se producen aminas heterocíclicas (tóxicos). En general, los antioxidantes de las especias, las frutas, el chocolate y el té pueden inhibir su formación, pero la cúrcuma y el romero son los mejores preventivos de la formación de las aminas heterocíclicas. Al mismo tiempo, la cúrcuma ayuda a evitar el enranciamiento y el deterioro de las grasas que se utilizan en la cocina. Además, si se combina con pimienta su absorción será aún más efectiva.

  • Picante y amarga a la vez: si quieres que el amargor no tenga tanta presencia, añade una pizca de sal, ya que el sabor salado contrarresta el amargo. Y si no puedes tomar sal, puedes añadir un poco de pimienta o tomillo. A nivel organoléptico, combina muy bien con el comino.
  • Fresca o en polvo: puedes encontrar dos versiones. Fresca resulta un poco más suave, mientras que en polvo tiene un sabor más concentrado.
  • En jugo: si quieres tomar la cúrcuma en zumo, tendrás que añadir una cucharada de lecitina de soja para mejorar la solubilidad.

Descubre cómo utilizarla en la cocina para beneficiarte de sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, siguiendo este vídeo.