La dieta de la longevidad

¿Cuál es el secreto de la longevidad? ¿Qué hace que los habitantes de las poblaciones de Okinawa (Japón) y Symi (Grecia) tengan la tasa más alta de centenarios del planeta? ¿Qué relación hay entre la alimentación y el envejecimiento? Te damos todas las respuestas.

Según una reciente investigación llevada a cabo por científicos del departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Navarra, una dieta centrada no en la cantidad sino en la calidad disminuye el estrés oxidativo celular, es decir, la oxidación y el envejecimiento de todo el cuerpo.

Un ejemplo de este tipo de dieta es la de los habitantes de las poblaciones de Okinawa y Symi, que sólo comen lo que necesitan y lo que su entorno les facilita.

La dieta de la longevidad

  • Come menos, pero mejor: la clave es consumir alimentos más ricos en nutrientes, alimentos naturales (nada transformados), que aquí llamamos ecológicos.
  • Alimentos vegetales: la base de su dieta son los alimentos vegetales que cultivan ellos mismos. Son alimentos ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes, como el resveratrol (que se puede encontrar en la uva negra y en las nueces), y otros polifenoles de las frutas, hortalizas, legumbres, té, cacao puro y frutos secos (nuevos estudios demuestran que comer frutos secos cada día disminuye la mortalidad). Otro aliado de este menú antienvejecimiento es el ajo, que ayuda a fortalecer el sistema inmunitario.
  • Productos integrales: otro punto básico de su alimentación son los alimentos integrales, porque nunca toman harinas refinadas ni ningún alimento que no contenga azúcar.
  • Pescado tres veces por semana: comen pescado de costa un mínimo de tres veces a la semana, sobre todo azul (rico en omega-3). Por lo que se refiere a la carne, tomar carne salvaje de vez en cuando, pero nunca roja. Descubre nuestras recetas de pescado preferidas.

Estilo de vida activo y al aire libre

También se tiene que tener en cuenta que su estilo de vida es muy activo físicamente, pasan prácticamente todo el día al aire libre y tienen muy poco contacto con la contaminación de las grandes ciudades. De hecho, se ha comprobad que las personas que viven cerca de zonas verdes tienen menos enfermedades y viven más años.

Finalmente, viven con mucha tranquilidad y optimismo, tiene mucha actividad social y cada día ejercitan la mente y la memoria a través del arte y los cálculos matemáticos.