Los cuidados de la piel según su edad

Nuestra piel cambia con el tiempo, y sus necesidades, también. A los veinte años, luchamos contra las pequeñas imperfecciones; a los treinta, queremos disimular el cansancio; a los cuarenta, intentamos frenar el paso del tiempo… Es hora de elegir los cuidados que mejor se adaptan a nuestra situación.

La rutina relativa al cuidado de la piel del rostro no varía a lo largo de los años. Por la mañana y por la noche, debemos seguir cuatro pasos básicos:

  1. Limpieza suave.
  2. Aplicación de sustancias activas.
  3. Contorno de ojos.
  4. Crema de día o de noche.

Sin embargo, a pesar de que el ritual de belleza no cambia con el tiempo, sí lo hace nuestra piel. Con el paso de los años, la dermis experimenta determinados cambios y, por tanto, es necesario adecuar el cuidado facial a las necesidades del momento.

Los cuidados de la piel según su edad

De los quince a los veinte años, limpieza profunda

La piel presenta con frecuencia impurezas y acné; para ello, la clave del tratamiento es la limpieza en profundidad. Para prevenir la aparición de impurezas hay que utilizar un gel limpiador a diario y una mascarilla purificante una o dos veces por semana.

A los veinte, atención al contorno de ojos

Es el momento de seguir unos hábitos de belleza saludables con el objetivo de prolongar la juventud. Los primeros signos del paso del tiempo se observan en el contorno de los ojos, por lo que se debe prestar especial atención a dicha zona para prevenir la aparición prematura de arrugas de expresión.

A los treinta, la piel comienza a cambiar

A partir de esta edad, comienzan a marcarse las primeras líneas de expresión en la dermis, sobre todo en aquellas zonas que más sufren por la gesticulación.

Para prevenir el envejecimiento prematuro, se debe recurrir a cremas hidratantes regeneradoras con ingredientes activos naturales, como el ácido hilaurónico botánico, la equinácea, la caléndula y el hamamelis.

A los cuarenta, aparición de arrugas

En esta época de la vida, empiezan a ser visibles los signos de la edad, como las arrugas pronunciadas, la deshidratación y la pérdida de elasticidad.

La piel necesita sustancias activas que aporten una intensa hidratación. Son especialmente efectivas la vitamina C, los aceites vegetales (como el aceite de nuez de macadamia y de sésamo) y el extracto de algas, que previenen la pérdida de elastina y aportan elasticidad y vitalidad a la piel.

A partir de los cincuenta, pérdida de la elasticidad

La piel se vuelve cada vez más exigente, ya que la capacidad de retener la hidratación disminuye y el cuadro dermatológico refleja una importante pérdida de elasticidad.

La mejor forma de aportar una intensa hidratación a las pieles maduras es el uso de sueros, fluidos y geles faciales, que hidratan profundamente y contienen los más eficaces ingredientes reafirmantes, que ayudan a difuminar las arrugas y potencian la eficacia de las cremas faciales.

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