Mejora tu concentración

Aunque la concentración es una habilidad mental y, por tanto, se puede desarrollar con estrategias adecuadas, también es cierto que una alimentación rica en ácidos grasos omega-3 puede contribuir a regular el sistema nervioso.

La capacidad de concentración es imprescindible para el aprendizaje. La clave está en los ácidos grasos que componen las membranas del cerebro, ya que cuanto mayor es la proporción de ácidos grasos poliinsaturados omega-3, mayor es su plasticidad. En dichas membranas se encuentran los receptores de los neurotransmisores, y si la membrana es rígida, el acoplamiento espacial del receptor de la membrana y el neurotransmisor podría ser difícil o incluso no realizarse.

Está demostrado que la deficiencia del ácido graso alfalinolénico (ALA) altera el desarrollo neuronal y perturba la composición y las propiedades de las membranas celulares y neuronas del cerebro. Ellos explica la importancia de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 que componen las membranas neuronales, ya que son un factor clave en el desarrollo cerebral y en la comunicación química de las neuronas. Así, el déficit de atención y el desorden de la hiperactividad pueden estar asociados a anormalidades de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3.

Alimentos que mejoran tu concentración

  • Pescado azul: el atún, las sardinas y el salmón tienen un alto índice de grasas poliinsaturadas tanto frescos como en conserva.
  • Linaza: muy ricas en ácidos grasos omega-3, son un gran regulador del tránsito intestinal si se comen tras tenerlas en remojo. Nuestra recomendación es consumirlas mezcladas con otras semillas. Se pueden añadir sobre el arroz o las verduras o comerlas con los cereales del desayuno.
  • Semillas de chía: la chía es la especia vegetal con mayor concentración de ácido graso alfa-linolénico. Es una semilla oleaginosa que vale la pena incorporar en la dieta porque contiene 8 veces más omega-3 que el salmón del Atlántico, 9 veces más fósforo que la leche entera, 6 veces más calcio asimilable que la leche, 15 veces más magnesio que el brócoli, 3 veces más hierro que la espinaca, 4 veces más selenio que el lino y el doble de potasio que el plátano. Descubre cómo utilizarlas en la cocina, siguiendo este vídeo.