Pasta sin gluten

¿Adoras la pasta y no puedes vivir sin ella? Si eres celiaco o padeces sensibilidad al gluten no es necesario renunciar a un buen plato de tu comida favorita. ¡Tienes muchas opciones a tu alcance!

Cuando existe un diagnóstico de celiaquía es muy importante ser estrictos a la hora de escoger la pasta alimenticia. Este alimento, tan aceptado por niños y mayores, forma parte de la base de la dieta mediterránea, y cuando es integral aporta una buena cantidad de carbohidratos de absorción lenta que nos ayudarán a reponer energías. Por eso, y a pesar de ser celíacos, es recomendable no excluirla de los menús si queremos seguir una alimentación equilibrada y saludable.

  • No al trigo: es imperativo evitar el trigo en todas sus variedades, incluyendo la espelta y el kamut. Otros cereales prohibidos son la cebada, la avena y el triticale.
  • Revisa las etiquetas: es imprescindible hacerlo, no sólo para descartar los cereales con gluten, sino también para desestimar aquellos ingredientes y aditivos que pueden contenerlo. Sémolas, proteínas vegetales hidrolizadas, extractos de levadura, especias, aromas y extractos de malta pueden ser localizados bajo los códigos E-1404, E-1410 y E-1412, y también los sucesivos terminados en 13, 14, 20, 33, 40, 42 y 50.
  • Cuidado con los procesados: algunas pastas fabricadas industrialmente tienen una versión sin gluten, pero están muy procesadas y suelen añadirles grasas para suplir la falta de elasticidad que el gluten aporta de forma natural. Lo más recomendable es elegir siempre cereales integrales ecológicos de elaboración artesanal y rechazar las harinas refinadas.
  • Busca la espiga barrada: al comprar sin gluten busca el símbolo internacional regulado por la Sociedad de Asociaciones de Celíacos de Europa, que garantiza que el producto posee unos niveles de gluten inferiores a 20 ppm. Para que tenga validez debe ir acompañado por el número de registro concedido por la asociación.

Pasta sin gluten

Actualmente existe un buen surtido de pastas ecológicas sin gluten: las más habituales son las de maíz y arroz, pero también puedes encontrar de quinoa, amaranto, mijo, trigo sarraceno y legumbres.

Una vez elegida la variedad toca cocinarla. Es recomendable respetar el tiempo de cocción indicado por el fabricante en la etiqueta (si prefieres al dente, el tiempo justo o algo menos) y extremar las preocupaciones para evitar la contaminación cruzada. Para ello, procura tener los utensilios limpios si antes han estado en contacto con alimentos con gluten. Finalmente, tus recetas ganarán en sabor y serán más saludables si las acompañas con verduras frescas, especias ecológicas y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.

Nuestras propuestas: raviolis de guisantes con pesto vegano y espaguetis de quinoa real con salsa pesto.