Finca La Vall – Compañeros de viaje

Finca La Vall está siatuada en Benifallet, Tarragona. Cada día al amanecer, Josep baja a la huerta y selecciona aquellas piezas que ya están listas para consumir. Él y su equipo se ponen manos a la obra y en pocas horas las hortalizas están preparadas para enviar a nuestras tiendas. Así, en menos de 24 horas puedes llevarte a casa las verduras más frescas y disfrutar de su sabor extraordinario. Hace ahora cinco años, Josep Mestres decidió comenzar su andadura como agricultor en una finca de su familia. Joven y profundamente preocupado por el respeto del entorno, decidió orientarse al cultivo ecológico para así dar respuesta a las necesidades de un grupo de clientes cada vez más numeroso. «Llevamos a cabo este proyecto porque es la única forma que entendemos viable a nivel ético, ecológico y económico de desarrollar la agricultura. Es un reto porque estamos generando riqueza y actividad del suelo», nos explica.

Finca La Vall

La finca La Vall se encuentra en las Terres de l’Ebre, y como indica su nombre ocupa la totalidad del valle por el que transcurre el río Canaletes en su tramo final. «Su agua pura y cristalina riega nuestros cultivos y, junto con el excepcional microclima del valle y la riqueza del suelo, es en parte responsable de la calidad de nuestras hortalizas. Siglos de historia y tradición agrícolas nos rodean y nuestro objetivo es ofrecer un producto ecológico que además de ser excepcional a nivel nutricional lo sea también a nivel sensorial».

Con esa filosofía, la relación con Veritas era algo casi inevitable, y así lo confirma Josep. «Nada más comenzar nos pusimos en contacto y de inmediato surgió una sinergia que ha ido creciendo y consolidándose con el paso del tiempo. Nos sentimos muy orgullosos de formar parte de un proyecto que ofrece productos frescos, ecológicos, de proximidad, y con los máximos estándares de calidad. Consensuamos los cultivos al inicio de cada temporada y mantenemos un contacto permanente para conseguir que las verduras lleguen al consumidor frescas y en sus máximas condiciones de calidad y de sabor. En cuanto entra un pedido se reorganizan las tareas para que al día siguiente, a primera hora de la mañana, la mercancía llegue a su destino».

Verduras de temporada

El calendario de cultivo está estructurado de tal forma que pueden ofrecer un producto de manera constante mientras dura la temporada. «Una de las características diferenciales de los cultivos ecológicos es que se desarrollan a su ritmo, respetando los ciclos naturales y absorbiendo lentamente los nutrientes que les aporta el terreno. Ello les confiere un sabor y un olor auténticos e intensos. No queremos que vaya rápido el producto en crecer. Cada verdura tiene su tiempo».

Gestión sostenible del campo

  • Semillas ecológicas: únicamente trabajan con semillas y plantas certificadas como ecológicas, y en los campos de cultivos y en todo su entorno no entra ningún plaguicida ni abono químico, no ecológico o sintético.
  • Equilibrio medioambiental: el riego es por aspersión y gotero, lo que supone un ahorro en el consumo de agua, nutrientes y energía. Y para la cobertura del suelo destinada al control de malas hierbas y ahorro de agua se usan materiales biodegradables que no generan ningún tipo de residuo y se reincorporan al medio. Igualmente, la heterogeneidad de los cultivos sirve de refugio y alimento para muchas especies, especialmente de pájaros.
  • Abonos de proximidad: los abonos que se utilizan son todos orgánicos y de proximidad. Y como la venta también es de proximidad y a mediana escala, la huella de carbono es muy baja, porque el producto recorre pocos kilómetros y lo hace en transportes agrupados.
  • Flora y fauna en equilibrio: la finca La Vall está rodeada de un hábitat de bosque mediterráneo con muchos murciélagos y pájaros pequeños que mantienen a raya las poblaciones de orugas y caracoles. El río da lugar a un bosque de ribera poblado de fauna muy diversa que hace el ecosistema más complejo y, por lo tanto, más preparado para reconducir cualquier equilibrio que aparezca.
  • Plantas sanas y resistentes: cuando las plantas se desarrollan dentro de su equilibrio natural (sin crecimientos forzados), con una adecuada rotación de cultivos y están sanas, generan una elevada resistencia a las plagas y enfermedades.

Masia Moliner- Compañeros de viaje

Masia Moliner es una finca ubicada en Castellví de la Marca, en la que Rafa, junto a su familia, cultivan frutas y verduras ecológicas. La carretera que lleva a Masia Moliner nos transporta a otra época. Su huerta colorida y apacible nos hace olvidar la acelerada vida en la gran ciudad y vemos una existencia tradicional y laboriosa, reflejo de como nuestros abuelos trabajan a diario la tierra para poder dar de comer. Rafael Moliner nos cuenta que la tradición huertana de su familia se remonta a mediados del siglo XIX, cuando sus antepasados Vicente y Pedro ya trabajaban los pequeños bancales que con esmero construían a orillas del río Maimona, en Castellón. «Hoy nuestra huerta se encuentra en Castellví de la Marca, en el Alt Penedès, donde disfrutamos de un clima cálido y prelitoral ideal para trabajar la tierra». Ha pasado mucho tiempo, pero en Masia Moliner trabajan y cuidan la tierra igual que hacían sus abuelos. «Sin ser conscientes ellos hacían una agricultura ecológica y sostenible, que ahora nos parece que descubrimos, pero que no es otra cosa que la vuelta a los orígenes». Y lo hace con esmero y compromiso, valores que comparte con Veritas. «De ahí que la relación que mantenemos sea más de compañeros de viaje, que no de simples colaboradores comerciales. Cuando obtuve mi primera cosecha ecológica tenía claro que quería que mis verduras y hortalizas estuvieran en Veritas porque es todo un referente en el mercado ecológico. Así que entré en un supermercado y pregunté directamente por el jefe de compras. A partir de ahí todo fue rodado: visitaron la finca, llegamos a un acuerdo y desde entonces compartimos objetivos y visión de presente y futuro», nos explica. Rafa tiene claro cuáles son los objetivos de la agricultura ecológica y los defiende apasionadamente. «No aplicamos productos de síntesis química ni herbicidas, fertilizamos con estiercol orgánico y tenemos una visión de la sanidad vegetal que incluye la gestión de la biodiversidad y la lucha biológica. Estamos certificados por el CCPAE, pero más allá del producto ecológico, buscamos producir y comercializar frutos que sean de proximidad, a la vez que social y económicamente sostenibles». Gracias a la marianda «que es como se conoce al aire del mar que nos llega durante la noche de la zona de Vilanova», toda la huerta amanece cubierta de una beneficiosa humedad. Ese hecho, unido a la excepcional orientación de la finca hace que Masia Moliner sea muy productiva durante todo el año. Cada mañana recogen las frutas y verduras que están en su justo punto de maduración al sol y «en 4 horas están en el almacén de Veritas. Nuestras hortalizas conservan intactas todas sus propiedades nutricionales porque apenas transcurren unas horas entre que las recogemos y se ponen a la venta».

¿Cómo previenen las plagas?

  • Ni químicos ni pesticidas: las plagas se tratan con remedios naturales, como cola de caballo hervida y ortiga.
  • Plantas que ayudan: otro punto básico es seguir las leyes de la naturaleza y aprovecharlas. «En medio del huerto plantamos flores que atraen insectos buenos, es decir que son depredadores naturales de los enemigos de nuestros cultivos».
  • Barreras naturales: una de las cosas que más llama la atención al mirar el huerto de la Masia Moliner es que tiene malas hierbas. Utilizan el acolchado, que consiste en dejar que los pasillos de la huerta estén cubiertos por una capa protectora de hierba. Tiene muchas ventajas. Entre ellas, inhibe el crecimiento de hierbas no deseadas, aporta materia orgánica al suelo, retiene la humedad de la tierra, protege las raíces de los cambios bruscos de temperatura y favorece la biodiversidad.
Conoce al resto de nuestros compañeros de viaje.

Cherrieco – Compañeros de viaje

Cherrieco es la empresa que produce toda la cereza ecológica que puedes encontrar en Veritas. Ramon Flotats es la persona al frente de este maravilloso proyecto que cobra vida en los campos de La Torre del Español, en Tarragona. En Cherrieco se recoge la fruta cada día e inmediatamente se selecciona la de máxima calidad para nuestras tiendas, se pone en cajas y la misma tarde se envía para que al día siguiente pueda estar a la venta. La única refrigeración se hace durante el transporte, para contrarrestar los efectos del sol sobre el camión. «Con este método de trabajo conseguimos diversos objetivos: podemos hacer la recolección en el punto óptimo de maduración, se conservan todas las propiedades y cualidades organolépticas inalteradas, se hace una rotación diaria del stock y el cliente tienen acceso a unas cerezas de máxima calidad», explica Ramon, y añade, «la relación comercial con Veritas desde el principio ha sido muy buena. Veritas ha captado perfectamente la idea que nosotros teníamos sobre cómo producir cerezas y hacerlas llegar en un ciclo muy rápido desde el campo hasta el consumidor, obteniendo así una calidad excepcional». El cultivo cuenta con la inspección y certificación del CCPAE (Consejo Catalán de la Producción Agraria Ecológica) y se fundamenta en el principio de evitar cualquier uso de abonos o pesticidas de síntesis química (fungicidas, insecticidas o herbicidas) para garantizar que la fruta no tenga ningún residuo de estas sustancias. Sólo se utilizan abonos orgánicos y minerales naturales en cantidades limitadas. De esta forma, se minimiza la explotación de la tierra, consiguiendo reducir la huella de carbono, y se fomenta la existencia de especies vegetales, colonias de insectos beneficiosos y fauna insectívora asociada. Y finalmente, pero no menos importante, está el aspecto económico y social, que es muy exigente en cuanto a las necesidades de manipulación. «Aproximadamente la mitad de nuestro importe bruto de venta se redistribuye entre los trabajadores que participan en el cultivo, la recolección y la selección, y aplicamos unos criterios de estricto respeto a las personas, las cotizaciones sociales y salario digno», nos cuenta Ramon. De hecho, comparte con nosotros que «mi vía de llegada a la producción ecológica es más una cuestión de competitividad económica y de justicia social que de aspecto agronómico. Al final lo entiendes todo como una cuestión de respecto; por el campo, las personas, los trabajadores y el consumidor». Cherrieco - Compañeros de viaje - Veritas Después del esfuerzo llega la recompensa; la obtención de unas cerezas dulces, crujientes, brillantes y saludables. «Cultivamos un buen número de variedades, que posibilitan que la fruta llegue a las tiendas Veritas durante la temporada, desde finales de abril hasta finales de junio», explica Ramon. Todas y cada una de las piezas se seleccionan y recolectan a mano cuando están a punto y se pasa por el árbol tantas veces como sea necesario. Las cerezas son ricas en hidratos de carbono, proteínas, fibra y vitaminas. Su característico color rojizo se debe al alto nivel de antocianinas, un potente antioxidante responsable de muchas de las propiedades saludables, que las convierten en una verdadera superfruta.
  • Desintoxican y previenen el envejecimiento: depuran el organismo y su contenido en antocianinas, vitamina C y aminoácidos es la combinación perfecta para el buen estado de la piel, las uñas y el cabello, gracias a la neutralización de los radicales libres.
  • Reducen la inflamación de los músculos: consumirlas de manera regular puede aliviar el dolor y la sobrecarga muscular que aparece después de un esfuerzo deportivo y también son beneficiosas en casos de artritis y gota.
  • Alimentan el cerebro: contribuyen a la salud de las neuronas y previenen la pérdida de memoria gracias a su contenido en ácido fólico y minerales, como potasio, hierro y magnesio.

Flor de Doñana – Compañeros de viaje

Flor de Doñana es nuestro proveedor de fresas ecológicas, ubicado en el Parque Natural de Doñana, un entorno privilegiado para el cultivo de fresa, debido a la gran cantidad de horas de sol. Juan María Rodríguez fundó su empresa agrícola hace más de 16 años, para cultivar fresas, frambuesas y arándanos ecológicos. Como él mismo explica «cada día recogemos sólo aquellos frutos que están en el punto justo de maduración». Después se envasan, se colocan en el camión frigorífico y al día siguiente ya están en nuestras tiendas.  «Nuestra relación con Veritas es excepcional porque trabajamos con los mismos objetivos y filosofía, y es así desde aquel primer encuentro en la Feria Biofach, en Alemania, hace ya 13 años», relata Juan María. Y, añade «es el tipo de cliente que valora un producto orgánico: cómo se trabaja, que hay detrás socialmente, de dónde proviene, que valora a la gente que estamos aquí». De familia de agricultores, explica que sus cultivos siguen «la tradición de siempre rechazando los pesticidas y otros elementos artificiales que alteran los tiempos de la madre naturaleza. Y añade que el modelo ecológico conlleva una serie de requisitos que van más allá de la utilización o no de determinados químicos: se trata de compatibilizar el desarrollo económico de la zona con la protección de la tierra. Una de las prioridades de la agricultura ecológica es la reducción de la huella de carbono y la huella hídrica, dos puntos fundamentales a la hora de preservar el medio ambiente y asegurar el equilibrio natural de los cultivos en armonía con el entorno. «Creemos que el futuro sólo existe si cuidamos la tierra. En Flor de Doñana medimos anualmente nuestra forma de consumir y producir con el objetivo de reducir al máximo la huella de carbono e implementamos las medidas necesarias para conseguirlo». Por ejemplo, han cambiado la iluminación a luces LED, utilizan motores eléctricos de bajo consumo y eligen envases reciclados. «Asimismo, también medimos la huella hídrica, que es igualmente importante para ser lo más responsables posible y reducir nuestro rastro en el mundo. Hace ya muchos años que poseemos los últimos avances tecnológicos para la optimización del agua de riego, pero aún así queremos seguir mejorando, y por ello vamos a participar en un estudio de la Universidad de Córdoba». Para asegurar que sean dulces y sabrosas, las fresas deben madurar en la planta y nunca recolectarse antes de tiempo. Su temporada se extiende de febrero a mayo, aproximadamente, y en ese tiempo se convierten en protagonistas indiscutibles de muchos platos: tartas, helados, bizcochos, gelatinas y mermeladas. Además de las fresas, de Flor de Doñana también nos llegan arándanos y frambuesas hasta bien entrado el verano. Tanto unos como otras aportan altas concentraciones de vitamina C, minerales y antioxidantes, y ayudan al organismo a combatir los radicales libres que destruyen las células. Diferentes estudios demuestran que el nivel de nutrientes es notablemente más elevado si las frutas son de origen ecológico y se han cultivado de forma natural y sin la ayuda de pesticidas ni plaguicidas.