Chocolates Blanxart – Compañeros de viaje

Chocolates Blanxart se dedica a elaborar tabletas de chocolate mediante un proceso de elaboración absolutamente artesanal, poniendo énfasis en el origen del cacao.  «Blanxart empezó en 1954, cuando un maestro chocolatero que se llamaba Francesc Agrás decidió emprender un periplo para averiguar formas de hacer chocolate de una manera diferente, con muchísimo énfasis en el origen de ese cacao», nos explica Luis De Les Rico, responsable de marketing. Actualmente, la fábrica está situada en Sant Joan Despí (Barcelona) y cada día inunda la zona de un agradable olor de cacao acabado de tostar.

El origen del cacao

En los cultivos ecológicos no se utilizan pesticidas ni químicos de síntesis. Los árboles de cacao tardan cerca de cinco años en madurar y necesitan características climatológicas específicas para crecer, que únicamente se encuentran en algunos países con clima tropical. Los expertos de Blanxart han seleccionado una serie de pequeñas plantaciones en las regiones más recónditas de las cuales nos llegan tres tipos de cacao ecológico. «Cada origen es especial y único, y aporta unos matices en cada uno de los chocolates», nos comenta Ana Broto, responsable de calidad. Y, añade, «cada cacao es tratado de manera especial en nuestra fábrica para que pueda desarrollar su máximo potencial». Sobre el trato con las cooperativas de origen, Ana nos explica que «Blanxart establece relaciones duraderas con ellas y apostamos por pagarles un precio justo por el cacao ecológico que nos están proveyendo».

Proceso artesanal

Para convertir el cacao en chocolate se sigue un proceso tradicional que prácticamente no ha cambiado desde hace siglos:
  • Selección y tostado: los granos se analizan cuidadosamente antes de tostarlos. La torrefacción se lleva a  cabo vigilando el punto en que los granos se abren y liberan sus diferentes fragancias. Posteriormente, se extienden y se dejan reposar.
  • Descascarillado y licuado: cuando los granos están secos, se separan de la cáscara hasta que se obtienen las virutas, que son pequeños trozos de cacao puro ya neto y pelado. Al molerse, se obtiene el licor de cacao, que es aceitoso y de color marrón oscuro.
  • Mezcla de ingredientes: el licor se mezcla con otros componentes para conseguir resultados singulares.
  • Conchado y moldeo: es hora de remover muy lentamente la mezcla durante un tiempo superior al utilizado por otros artesanos más impacientes. «No tenemos prisa: la tradición nos ha enseñado que así los aromas se liberan en toda su intensidad y madurez», comenta Luis. Cuando ha adquirido las propiedades deseadas, se vierten en los moldes y se añaden a mano los toppings de las gamas más creativas.
  • Variedades obtenidas: el cacao usado para elaborar los chocolates de la familia Veritas proviene de La República Dominicana (con la que se elaboran 3 variedades: negra 72% de cacao, con almendras tostadas 72% de cacao) y de Perú (chocolate con leche 38% de cacao). Por otro lado, la gama Blanxart de chocolate negro incluye: 77% de cacao criollo de Perú, 91% de cacao forastero del congo, 85% de cacao criollo y tritinario de Nicaragua, y un soberbio 100% de cacao criollo de Perú que no contiene azúcar.
  • Almacenaje: se conserva en perfectas condiciones gracias a una temperatura permanente de entre 15 y 18ºC y una humedad relativa inferior a 70ºC. De aquí se envía a la tienda y una vez abierta hay que guardarla en un lugar fresco, seco y alejado de la luz, pero no en la nevera porque la humedad no es nada aconsejable. Y mejor en un recipiente hermético para que no absorba olores.
La colaboración con Veritas empezó hace más de una década. Fuimos el primer supermercado ecológico que nos interesamos por su chocolate y por su historia. «Hemos conseguido con Veritas caminar de la mano, porque compartimos esa filosofía de ofrecer a nuestros clientes un producto ecológico, singular, elaborado… Unas tabletas de chocolate que no encuentras en ninguna otra parte, precisamente por lo complicado, por lo elaborado, por lo mágico que es conseguir una tableta de chocolates Blanxart», afirma Luis de Les Rico. Conoce al resto de nuestros compañeros de viaje.    

Flor de Doñana – Compañeros de viaje

Flor de Doñana es nuestro proveedor de fresas ecológicas, ubicado en el Parque Natural de Doñana, un entorno privilegiado para el cultivo de fresa, debido a la gran cantidad de horas de sol. Juan María Rodríguez fundó su empresa agrícola hace más de 16 años, para cultivar fresas, frambuesas y arándanos ecológicos. Como él mismo explica «cada día recogemos sólo aquellos frutos que están en el punto justo de maduración». Después se envasan, se colocan en el camión frigorífico y al día siguiente ya están en nuestras tiendas.  «Nuestra relación con Veritas es excepcional porque trabajamos con los mismos objetivos y filosofía, y es así desde aquel primer encuentro en la Feria Biofach, en Alemania, hace ya 13 años», relata Juan María. Y, añade «es el tipo de cliente que valora un producto orgánico: cómo se trabaja, que hay detrás socialmente, de dónde proviene, que valora a la gente que estamos aquí». De familia de agricultores, explica que sus cultivos siguen «la tradición de siempre rechazando los pesticidas y otros elementos artificiales que alteran los tiempos de la madre naturaleza. Y añade que el modelo ecológico conlleva una serie de requisitos que van más allá de la utilización o no de determinados químicos: se trata de compatibilizar el desarrollo económico de la zona con la protección de la tierra. Una de las prioridades de la agricultura ecológica es la reducción de la huella de carbono y la huella hídrica, dos puntos fundamentales a la hora de preservar el medio ambiente y asegurar el equilibrio natural de los cultivos en armonía con el entorno. «Creemos que el futuro sólo existe si cuidamos la tierra. En Flor de Doñana medimos anualmente nuestra forma de consumir y producir con el objetivo de reducir al máximo la huella de carbono e implementamos las medidas necesarias para conseguirlo». Por ejemplo, han cambiado la iluminación a luces LED, utilizan motores eléctricos de bajo consumo y eligen envases reciclados. «Asimismo, también medimos la huella hídrica, que es igualmente importante para ser lo más responsables posible y reducir nuestro rastro en el mundo. Hace ya muchos años que poseemos los últimos avances tecnológicos para la optimización del agua de riego, pero aún así queremos seguir mejorando, y por ello vamos a participar en un estudio de la Universidad de Córdoba». Para asegurar que sean dulces y sabrosas, las fresas deben madurar en la planta y nunca recolectarse antes de tiempo. Su temporada se extiende de febrero a mayo, aproximadamente, y en ese tiempo se convierten en protagonistas indiscutibles de muchos platos: tartas, helados, bizcochos, gelatinas y mermeladas. Además de las fresas, de Flor de Doñana también nos llegan arándanos y frambuesas hasta bien entrado el verano. Tanto unos como otras aportan altas concentraciones de vitamina C, minerales y antioxidantes, y ayudan al organismo a combatir los radicales libres que destruyen las células. Diferentes estudios demuestran que el nivel de nutrientes es notablemente más elevado si las frutas son de origen ecológico y se han cultivado de forma natural y sin la ayuda de pesticidas ni plaguicidas.

Conoce a nuestros compañeros de viaje

Esta sección es para contarte historias. Las historias de nuestros proveedores, de nuestros compañeros de viaje. Los que un día apostaron por nosotros y nosotros por ellos. Los que trabajan cada día para ofrecerte el mejor producto, los que respetan la tierra, los que llevan haciendo esto toda su vida o los que un día decidieron dar un giro y hacer lo que les hacía felices. Cada historia es diferente, pero todas tienen la misma base: consciencia. Por cultivar o elaborar productos limpios, sin químicos de síntesis que ensucian nuestro cuerpo y el medio ambiente. Consciencia por recuperar nuestra identidad. Consciencia porque nuestro estilo de vida sea coherente con lo que pensamos. Consciencia por no sólo alimentar, sino también por nutrir. En definitiva, consciencia por contribuir a que el mundo sea mejor. En Veritas defendemos un modelo de trabajo basado en la excelencia, y por ello creemos que los campesinos son los que mejor trabajan la tierra; los fabricantes son los que desarrollan el mejor producto y los distribuidores, los que buscan la mejor plataforma. Nuestra misión es acercarte la mejor alimentación.