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Con la cocina oriental, da un toque asiático a tus recetas añadiendo ingredientes orientales, como fermentados y algas, cuyas propiedades son muy beneficiosas para la salud.
Cada vez tenemos a nuestro alcance más alimentos provenientes de Oriente. Entre los más conocidos, sobresalen los distintos tipos de miso, las algas, la salsa de soja o el amasake, un producto elaborado a base de cereales y perfecto para usar como endulzante.
Su base son semillas de soja fermentadas con sal, a las que puede añadirse, o no, un cereal. Al ser un fermentado, el miso aporta bacterias beneficiosas para los intestinos, aunque para disfrutar de sus cualidades probióticas debes consumirlo sin pasteurizar. Contiene proteínas provenientes de la soja y es especialmente famosa la sopa que lleva su nombre, que se prepara con caldo vegetal, puerro y shiitakes troceados y se sirve con miso, dados de tofu y alga wakame.
En el mercado puedes encontrar shiro miso, elaborado con arroz blanco y fermentado durante dos meses; genmai miso, hecho con arroz integral; mugi miso, que lleva cebada; y hatcho miso, de sabor intenso y color oscuro, fruto únicamente de la combinación de semillas de soja y sal, sin ningún cereal.
Destacan por su elevado contenido en minerales y fibra, un hecho muy interesante porque la fibra presente en algunas algas ayuda a disminuir la absorción de los metales pesados. Excepcionalmente famosa es el alga nori, que se presenta en láminas para hacer sushi, aunque también está disponible en copos, ideales para condimentar una ensalada o preparar una sal con hierbas y otras algas.
Otras algas muy frecuentes en la cocina son las siguientes: el agar-agar, muy popular para elaborar gelatinas y fuente de fibra; la kombu, que se añade a la cocción de las legumbres para que resulten más digestivas; la wakame, ideal para incorporar a una crema de verduras junto con el agua (así se hidrata y aporta sabor sin dar regusto a mar, ahora bien, debes añadir muy poca); y la dulse, que queda muy bien en ensaladas, una vez remojada. Finalmente, no dejes de probar el tartar de algas, una deliciosa combinación de algas con hierbas aromáticas, alcaparras y aceite. ¡Tenlo siempre a mano para enriquecer tus vinagretas o untar en una tostada!
¿Conoces la diferencia entre la salsa de soja y el tamari? En el primer caso la soja ha fermentado con trigo; en cambio, en el segundo solo contiene soja y sal, por lo que es apto para las dietas sin gluten.
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